sábado, 4 de junio de 2016

Carta al lector - Abril de 2012

Por Abel Hernández García


Carl Sagan tuvo la genial idea de hacer contacto con seres de otros planetas mediante un mensaje enviado al espacio interestelar; el problema para enviarlo era el contenido de este. Los seres que reciban el mensaje, obviamente, no hablarán ninguno de los idiomas de la Tierra. Sin embargo, después de largas horas de análisis, concluyó que el único idioma que podríamos compartir con cualquier civilización extraterrestre es: La Ciencia.

La ciencia, el verdadero idioma Universal; un idioma tan complicado para la mayoría de las personas, que prefieren no saber del tema.

Se habla mucho sobre la falta de interés sobre la literatura, pero la ciencia está aun más olvidada, a pesar de que todos disfrutamos de ella. Casi se puede leer en las mentes de algunas personas: “No importa cómo funcione, con tal que me haga la vida más cómoda”.

No hace falta ser una eminencia en temas científicos, basta con conocer las bases o los principios fundamentales; esto bastaría para calmar el pánico en la gente que cree en: “La comida calentada en horno de microondas es radioactiva”, “Las computadoras dominarán la humanidad”, “las personas solo usan el 10% del cerebro”, “si metes un metal al microondas va a explotar”, “OVNI's visitan el planeta cada semana”, etc., etc.

La vida no solo es política y fútbol, existe mucho más que podemos conocer: literatura, historia, informática, física, psicología, teología, y un largo etcétera (que incluso serviría para desmentir que solo usamos el 10% del cerebro). Es necesario e importante ampliar nuestro conocimiento y cultura en general.

Pero regresando al tema inicial; hace 40 años, la ciencia dio un gran paso al aceptar la posible existencia de una civilización fuera de nuestro planeta y la posibilidad de hacer contacto con esta. La placa de aluminio y oro colocada en la Sonda Pioneer 10, está emulando a un mensaje en una botella lanzada al mar; un mar tan distante y vacío que tardará cerca de 80,000 años en llegar a la estrella más próxima.

Estoy pensando muy seriamente proponer a la NASA que se envíe otro mensaje avisando que nos mudamos de planeta, pues al paso que vamos, cuando el primer mensaje llegue a su destino, nuestro planeta ya estará destruido.

Nos vemos el siguiente mes.