miércoles, 2 de septiembre de 2015

Los otros mundos de Lovecraft


Por: Efigenio Morales Castro

El quince de marzo, se cumplieron setenta y cinco años de la muerte de uno de los grandes escritores : H.P. Lovecraft.

     Sin duda alguna, tanto para los que practican la escritura de la CF como los de la literatura fantástica, no debe pasar desapercibida esta fecha, puesto que de ese gran escritor estadounidense (lo mismo que de Poe) tenemos una enseñanza narrativa.

     Y hablando de narrativa, ¿en dónde se ubica la de Lovecraft? ¿En la CF o dentro de la literatura fantástica? A pesar de que existan opiniones diversas por parte de los críticos, la narrativa de Lovecraft tiene tanto CF, como literatura fantástica y terror. René Rebetez lo sintetiza de la siguiente manera:


     “...Lovecraft creó un nuevo tipo de literatura: el cuento materialista de terror basado casi siempre en la infinitud del espacio-tiempo y la antigüedad (?) de la vida terrestre. Nadie como Lovecraft ha hecho del cosmos una realidad tan presente y terrible”(1).


     En este sentido, hablar de espacio-tiempo, es meterse, quiérase o no, a la ciencia, por lo tanto, si se dice que la CF es la literatura al surgir la propia ciencia,¿qué es,pues, lo de Lovecraft? Ante esto, hay vacilaciones en torno a una definición firme sobre esto. Ejemplo de ello, es Jean Gattégno, quien emparenta a la nueva literatura y la ciencia de la siguiente manera:


     “A decir verdad, el error de todos los historiadores de la ciencia ficción consiste en olvidar que no puede haber ciencia ficción (bautizada incluso como “anticipación científica”) mientras no haya ciencia, y aun ciencia aplicada”.(2).


     Luego nos dice que:


     “La ciencia ficción nace con la ciencia, pertenece al mismo universo”(3).


     Sin embargo, en este mismo libro,en su introducción, al hablar sobre nuevas definiciones, dice que “A lo sumo nos veremos forzados a excluir del campo de este estudio algunas obras, como la de H.P. Lovecraft, cuya naturaleza, pese a las apariencias, difiere bastante de la que poseen la inmensa mayoría de los textos de ciencia ficción”.

     ¿De qué se trata entonces todo esto?

     En última instancia, da lo mismo que lo ubiquen donde se les dé la gana, porque a fin de cuentas, es la narrativa de Lovecraft la que habla por sí sola. Lo que sí no se vale, es la manera despectiva en que se aborda la exclusión. Quien recuerde, por ejemplo, Los gatos de Ulthar, hará uso de la siguiente imagen:


     “Parecía muy raro, pero apenas el niño culminó su oración en lo alto se formaron figuras sombrías de unos seres estrafalarios, criaturas multiformes con una corona de dos cuernos, con un disco en el medio”


     Aquí hay un espacio-tiempo del que habla Rebetez; no hace falta que se ponga énfasis en la ciencia para poder decir que entonces sí se está escribiendo ciencia ficción. Andrew Tomas analiza ciencia en el momento en que titula su libro La barrera del tiempo, ya que, como dice él, “¿Cómo definir el muro del tiempo? El instante conocido como <<ahora>> es el que separa el pasado del futuro”( 4 ). Luego entonces, ¿no está ese ahora, en el momento en que el personaje-niño de Lovecraft termina su oración?

     La ciencia ficción sociológica no necesita resaltar la ciencia dura, de hecho, su función ha sido ver la psique del hombre. Cuentos como Descenso de Richard Matheson, o la novela titulada Los hijos de nuestros hijos de Cliford D. Simak, constituyen una obra de arte. Es por eso que no se puede afirmar de manera tajante que Lovecraft no escribió ciencia ficción. Opinar de esa manera, es como no ver la grasa de los cerdos.


     J. Ignacio Ferreras, escribió que “Para Lovecraft, nuestro mundo no es más que una posible ventana por la que, si soñamos, podemos asomarnos al verdadero mundo, al mundo de los Ancianos, de los Dioses,al mundo donde moran las razones de nuestra existencia”( 5 ).

     ¿Qué esto no es espacio-tiempo?

     Tanta ingratitud no es extraña en el ser humano. Así estamos hechos y muchos así moriremos. Pero no todo está formado de este material. Cuando en el año de 1990 se cumplió el centenario del natalicio de Lovecraft, Robert E. Weinberg y Martin H. Greenberg, se dieron a la tarea de seleccionar textos de escritores de reconocido prestigio, como Brian Lumley, por ejemplo; de esta manera salió un libro titulado El legado de Lovecraft, editado por roca, teniendo una Introducción de otro maestro : Robert Bloch.

     Es importante leer un poco de lo que escribió el autor de Psicosis:


     “Querido HPL:

     ¿Te sorprende tener noticias mías?

     Llevaba mucho tiempo sin escribirte. De hecho, más de cincuenta años, ya que eché al correo mi última carta a comienzos del mes de marzo del año 1937...

     Sabía que estabas teniendo problemas de salud, pero nunca llegaste a decirme lo serios que eran. No estoy seguro de si recibiste mi carta en tu hogar, pues ingresaste en el hospital el 10 de marzo y allí fue donde moriste, sólo cinco días después, la mañana del día 15 de marzo” (6 ).

     De hecho, esta Introducción es una especie de misiva en donde Bloch realiza opiniones y comparaciones extraordinarias. Una de estas comparaciones es la siguiente:

     “La semilla del diablo es la historia de un hijo del diablo, uno de los muchos que se pueden hallar en el folklore y la fábula. Pero su engendro satánico de ojos extraños no es nada comparado con la aterradora descendencia de Lavinia Whateley y Yog-Sothoth,su significativo cónyuge en <<El horror de Dunwich>> “.

     ¿Se habrá referido Robert Bloch al libro de Ira Levin (La semilla del diablo), cuya primera edición en español que conocemos es de 1968? La comparación es buena, no olvidando que Levin nació ocho años antes de que muriera Lovecraft.

     Robert Bloch termina la introducción escribiendo lo siguiente:


     “ Bien, señor Lovecraft, vas a empezar tu segundo siglo como maestro indiscutido de la literatura fantástica..., y puede que en sí mismo eso sea una fantasía que jamás llegaste a imaginar.

     Pero es una realidad más que merecida”.


     Léase con atención: maestro indiscutido de la literatura fantástica.

     Por lo visto, también Bloch tuvo esa opinión.

     Mas junto a esto, es necesario seguir insistiendo de que Lovecraft fue también escritor de CF, por su escritura, no por su persona, aunque algunos opinen de diferente manera, como es el caso de Pablo Cappana:


     “La obra de Lovecraft, en rigor, no pertenece estrictamente al género, aunque nos vemos obligados a incluirla en él por la influencia que tuvo sobre un grupo de jóvenes autores que imitaron su estilo y cultivaron sus temas...”( 7 ). Más adelante dice que: “La obra de Lovecraft se vincula pues con la s-f en virtud de una influencia personal”.


     Como vemos, esto es de discusión, de concepción que se tiene sobre la s-f .Creo que a fin de cuentas no interesa tanto, lo más importante, es el disfrute de los cuentos y novelas de Lovecraft, por los que luchó tanto y se esforzó en dejar como legado: El legado de Lovecraft.


Bibliografía


(1) Rebetez, René. La ciencia ficción: cuarta dimensión de la literatura. SEP, México,1966.

(2) Gattégno, Jean. La ciencia ficción. FCE. México, 1985.

(3) Idem.

(4) Tomas, Andrew. La barrera del tiempo. Plaza & Janés, S.A. Barcelona, 1976.

(5) Ferreras, J. Ignacio. La Novela de Ciencia Ficción. Siglo XXI de España editores, S.A. Madrid, 1972.

(6) Weinberg, Robert E.,Greenberg Martin H. El legado de Lovecraft. Ediciones roca,S.A. México,1992.

(7) Cappana, Pablo. El sentido de la ciencia ficción. Editorial Columba. Colombia, 1966.