miércoles, 2 de septiembre de 2015

La injusticia se llama mujer


Por: Alma Rosa González Herrera

Mi pluma se desliza suavemente sobre la hoja de papel para dedicar estas líneas a las abnegadas, a las cultas, a las libertinas, a las profesionistas, a la insignificante ama de casa y a la vieja tonta que maneja un automóvil, a la eterna Eva, pareja del hombre. ¡Sí!, me refiero a la mujer que es nombrada con los adjetivos anteriores.

Mi intención, amable lector, es llevarte de la mano para que atisbes en la vida de ella y comprendas y analices la injusticia que se comete con quien ha traído al mundo a todos los seres humanos.

Esta mujer que a través del tiempo va cargando sobre su espalda el terrible fardo de la discriminación, un ser humano que muy lentamente va abriendo brecha, regando con sus lágrimas este camino lleno de obstáculos que le impiden realizarse, encadenada con eslabones invisibles a los pantalones de un hombre.

¡Cuánto dolor la desgarra cuando el mismo compañero de su vida, de quien debería escuchar palabras de comprensión y cariño, se dirige a ella de manera despectiva y la llama tonta, imbécil o estúpida, dándose esta actitud en todos los estratos sociales, yendo más allá de las agresiones verbales, encontramos agresiones físicas, sobre todo en las comunidades, siendo aquí donde los feminicidios son realizados a base de machetazos; esto es algo espantoso, pero no podemos tapar el sol con un dedo y hay que reconocer que esto sucede actualmente con mucha frecuencia. Si analizamos la situación, nos percatamos de que esto está sucediendo desde que a las mujeres se les instruye por parte de las dependencias oficiales, de que deben de defender sus derechos, que deben denunciar la violencia intrafamiliar, se han dado casos en que la mujer, denunció a su pareja y cuando éste salió de la cárcel, la buscó para vengarse y la asesina de la manera antes dicha. Hace poco tiempo este tipo de asesinatos, solo se daban entre los hombres.

La mujer que trabaja y que realiza la misma labor que un hombre, por el hecho de ser quien es, su salario es menor.

Cuando ella es profesionista, de amplia cultura, educación, segura de sí misma, posee un currículum impresionante y rebasa a los hombres en conocimiento y eficacia, conociéndose su valía por propios y extraños, logra obtener salarios de acuerdo a sus conocimientos y desempeño, despertando la envidia y toda clase de intrigas en los hombres y entre las de su mismo sexo, pero esta mujer sigue adelantes sin arredrarse, mostrando a sus iguales el camino a seguir. ¡Esta es la mujer de futuro!, la que además de ser mujer de éxito profesional cuando decide formar un hogar es excelente madre de familia, apoyo moral y amante compañera del hombre, pero a esta mujer el hombre tiene miedo a acercársele, comentándome los mismos varones que su temor se debe a que no quieren hacer el ridículo, por ser ella muy culta y la otra razón es: ¿Qué le puedo ofrecer? si todo los tiene. Yo creo que una buena dosis de cariño, de atenciones, de apreciarla en todo lo que vale, sin tapujos, no menospreciarla ni ofenderla. Esto es algo que las mujeres apreciamos más que las riquezas.

En la mujer se encuentra el futuro de nuestro país, si ella sabe educar a sus hijos, enseñándoles valores morales, a trabajar y a cultivar su intelecto, entregará a la sociedad y a la nación excelentes ciudadanos.

¿Por qué digo que el futuro de México está en sus manos?


Continuará…