viernes, 5 de junio de 2015

Hernán Cortés logra la conquista de México


Francisco Javier Gutiérrez Hernández

No obstante la victoria de Otumba, Cortés y sus tropas se retiraron a Tlaxcala, donde fue recibido con las mayores muestras de aprecio. Aprovechando la llegada de algunas tropas de refuerzo que habían desembarcado en las costas del Atlántico, Cortés reorganizó sus fuerzas y en octubre recomendó la ofensiva contra los mexicas. Los jefes de estos fueron capturados uno tras otro, y habiéndose construido un canal desde Tlaxcala hasta Texcoco a finales de abril de 1521, el capitán español dio la batalla definitiva contra la capital de México, por tierra y agua.

Tres meses aguantaron los mexicas dentro de la ciudad, pero en agosto fue hecho prisionero el rey Cuauhtémoc, quien trataba de huir en una canoa. Lo recibió Cortés acompañado de Doña Marina, Jerónimo de Aguilar, Pedro de Alvarado y Cristóbal de Olid. Cuauhtémoc fue conducido por Gonzalo de Sandoval hacia Cortés, quien lo recibió con dulzura y comedimiento, y el vencido… “llegóse a mí y díjome en su lengua que él ya había hecho todo lo que de su parte era obligado para defender a sí y los suyos, hasta venir en aquel estado; que ahora hiciese de él lo que yo quisiese. Y puso la mano en un puñal que yo tenía, diciéndome que le diese de puñaladas y le matase”.

Terminó la lucha, la extensión de la conquista se debía exclusivamente a su genio, valor y profunda política; aunque ésta muy poco escrupulosa por las irregularidades que cometió en el reparto del botín. Hizo que Carlos I de España y V de Alemania, desoyeran reclamaciones en su contra, tanto de los soldados a sus órdenes como de Diego Velázquez, y le nombraran: “Capitán General y Gobernador de la Nueva España”. A partir de este momento Cortés quiso reparar los daños causados por la lucha, se retiró a vivir en Coyoacán e inició la reconstrucción de la capital. Las ruinas de la ciudad sirvieron para cegar las lagunas extendiendo de esta forma su perímetro. Fueron enviados colonos de España y se hicieron expediciones hacia todos los puntos cardinales, pero los medios de conquista no era los más apropiados para reconciliarse con los indígenas; comenzó por destruir sus ídolos y les obligó a convertirse a la religión católica, apelando a todos los medios, empleando la fuerza si era necesario; de esta forma consiguió que los indígenas se rebelaran, pero Cortés ahogó en sangre este intento de sublevación.

Cuauhtémoc, acusado por algunos caciques de conspirar contra España, fue ejecutado con pormenores de crueldad.


Como las riquezas que se encontraron no respondían a las esperanzas de los soldados, éstos sospecharon que Cortés se había quedado con la mayor parte y que éste, para acallar la situación, les envió a buscar fortuna entre diversas tribus dependientes del imperio. En octubre de 1524, supo que Cristóbal de Olid se había sublevado en Honduras y decidió partir para castigarle, encontrando después de un penoso viaje, que Olid había sido asesinado por sus propias tropas. Además, los enemigos que había hecho en México, Cuba y España, no cesaban de intrigar contra él y fue acusado de: haber matado a su esposa Catalina Juárez, de fraude, de rebelión, etc. 

Cortés hastiado de aquel estado de cosas, dejó el gobierno a Alonso Estrada y se embarcó a España en 1527, llevando consigo: al encomendero Andrés de Tapia, Bernal Díaz del Castillo, entre otros. Y llevó ese año, por primera vez a España, a los famosos Voladores, entre otras tantas danzas. 

Cortés fue magníficamente recibido en Toledo por Carlos I, quien le colmó de honores y le nombró: “Marqués del Valle de Oaxaca y Capitán General de la Nueva España y Mares del Sur”. Cortés se casó nuevamente con Doña Juana de Zúñiga, sobrina del Duque de Bejar y regresó a México en el año de 1530.