martes, 7 de abril de 2015

Gringo viejo: ¿interpretación de la historia o ficción histórica? - Ensayo


Por: Efigenio Morales Castro

Si bien es cierto que la novela de Carlos Fuentes, titulada Gringo viejo, habla sobre los quehaceres de la Revolución Mexicana,  más en particular, sobre algunos personajes, es necesario ver si en realidad es una interpretación de la historia o una ficción histórica.  Es muy difícil todo ésto, pues, definir qué  es la historia, cuáles son sus alcances, hasta dónde puede realizar frontera con la ficción, es un tema que ha causado mucha discrepancia entre los analistas tanto de la historia como de la literatura.
            Parte de esas discrepancias están llegando  a nosotros de manera un tanto borrosa, pues, hay que reconocer un aspecto importantísimo: nos han inculcado los conocimientos históricos bajo la normativa tradicional, formas no solamente arcaicas en cuanto a la manera de ver el mundo, sino que, es  un conocimiento rectilíneo, una forma chata de interpretación: Recordar fechas, guardar en la memoria nombres de supuestos héroes que son, según los libros de antaño, los que han hecho la historia. Esto es lo que no nos permite aceptar  las nuevas teorías sobre la interpretación de los hechos históricos como herramienta para una comprensión más clara para nuestro pensamiento. Hoy estamos en el camino de rechazar lo arcaico, lo que nos ha encadenado a formas de pensar bajo una realidad aparente y engañosa y engarzarnos a teorías que tratan de ponerse a la vanguardia sobre los análisis tanto de la historia como de la literatura. Esta debe ser nuestra tarea; tenemos que reinvindicarla.
            En la interrogante  ¿interpretación de la historia o ficción histórica?, trato de ver si es que existe una diferencia, o mejor dicho, una discrepancia grande no sólo como conceptos, sino, sobre todo, como forma teórica de interpretación, pues, después de todo, como escribió Noé Jitrik, son temas de teoría.  Pero, al igual que en los demás fenómenos  donde el hombre está involucrado, debemos tomar una posición, mostrar acuerdo o desacuerdo en torno a lo que se viene planteando acerca de la Historia de los historiadores y acerca de la historia como relato. Porque a fin de cuentas, todo intelectual o grupo de intelectuales, defiende o defienden sus postulados, sus teorías abanderadas  para interpretar y convencer al grueso de espectadores de dichas temáticas.
            Y  hablando de Jitrik, ¿qué nos dice él sobre todo ésto? Tomando en cuenta, claro está, que es uno de los analistas latinoamericanos que más se han tratado de acercar a la history y a la story, es decir, a la historia contada por los historiadores (su mero mole, dirían ellos), y a la historia narrada como forma literaria.
            En su libro titulado Historia e imaginación literaria, cuando aborda el tema sobre el acercamiento teórico a la idea de novela histórica, nos dice que "Se trataría de entrar en esa especie, que algunos consideran "género", denominada "novela histórica", no sólo describiendo algunos de sus ejemplares para obtener rasgos generales, como lo hace Lukács en su célebre libro, sino postulando cierta teoría; para ello es preciso, ante todo, renunciar a la esperanza de un modelo único de comprensión"(1).
            Aquí, Jitrik se refiere al libro de Lukács titulado (por lo menos, así lo conocemos en español)  La  novela Histórica, en donde se trata de acercar a conceptos teóricos importantes sobre el papel de la novela, y más en particular, de la novela histórica. En dicho libro, por ejemplo, Lukács escribió que "Ha llamado la atención de los escritores sobre el significado concreto  (es decir, histórico) de tiempo y  lugar, de las condiciones sociales, etc., y ha creado los medios literarios realistas de expresión para dar forma a esta peculiaridad espacio-temporal (o sea histórica) de los  hombres y de las circunstancias"(2).
            y el contenido de la obra. Y también, por qué no decirlo, la madurez del escritor. Hombres y circunstancias, significado concreto, a la vez abstracto, narrativa, novela histórica, etc., es lo que trataré de analizar en Gringo viejo de Fuentes. Es ahí donde comenzará la verdadera pelea por comprender el sentido de la forma.

1.  Gringo viejo: historia como relato

¿Puede ser esta novela de Fuentes, una novela rigurosamente interpretativa sobre la revolución mexicana?
            Para poder afirmarlo, es necesario que se vea el contenido, la trama de la historia como relato, requisito indispensable para una clasificación.         
            En primer lugar, la novela, desde mi punto de vista, está encaminada (dentro del contexto de la revolución mexicana) a enmarcar una especie de sentimientos resaltados en los personajes: odio, erotismo,compasión, deseo, amargura. Por otro lado, creo que la finalidad, es  abrir la duda sobre el destino del escritor norteamericano Ambrose Bierce. En la novela, Fuentes lo llama el Gringo viejo; después, en la nota de autor, esclarece sobre quien habla.
            Si bien es cierto que, como afirma Fuentes "Entró a  México en noviembre y no se volvió a saber de él. El resto es ficción", es una ficción dentro de la novela que abre la posibilidad de reinvestigar sobre el paradero del escritor de cuentos extraños.
            Dentro de la novela se habla de la revolución mexicana, de aquella revolución en donde Pancho Villa, junto con sus muchachitos, trataron de llevar a cabo una supuesta igualdad entre los hombres. Y digo supuesta igualdad, porque ¿qué fue lo que garantizó para las masas empobrecidas ese levantamiento armado conductor de mucha sangre india, que corrió de norte a sur?
            Pero la revolución mexicana, fue el marco en dónde poner el retrato de los personajes. Estos fueron los siguientes:
             El Gringo viejo, Tomás Arroyo, Frutos García,Harriet Winslow,       El niño Pedrito,La mujer de cara de luna.
            Estos son los  personajes, tanto principales como secundarios. En la novela se menciona a Zapata, al propio Villa, a Carranza, pero solamente para afianzar firme el cuadro en donde estaban puestos los personajes.
            Enmarcada esta situación,  Gringo viejo, como obra literaria, es una relato, es una novela en donde la historia ,como historia de los historiadores, pasa a un segundo término, quedando la obra como lo que es: un trabajo literario. Podemos ubicarla como novela histórica, porque sus personajes son de ahí precisamente, de la época de la revolución mexicana, de un periodo que en muchas mentes estaba como la esperanza de cambiar muchas cosas. Un  periodo en donde algunos personajes definieron su estrategia de sobrevivencia en este país a la manera burguesa. Sin embargo, todo lo demás es ficción. La toma de Zacatecas, la reunión en Chihuahua, la familia Miranda, La muerte del hombre mayor de los Miranda en Mérida, son cosas que se mencionan de manera general, es decir, no caen en una posición historicista, no se detalla la forma de la acción. Por eso, y a pesar de que la obra de Fuentes, puede ayudarnos a reconocer un determinado periodo (en este caso, el de la llamada revolución mexicana), es más la forma literaria la que impera que la histórica.
            El capítulo 1 de la novela comienza así:
            Ella se sienta sola y recuerda.
             El  último capítulo, el  XX111, termina también así:
            Ella se sienta sola y  recuerda.    
            ¿Y  quién es ella?
            Lógico que el narrador no se refiere a la revolución, a aquella catástrofe  social que vio caer a muchos guarachudos sin que éstos supieran en realidad el fondo de todo aquel torbellino civil. No, se refiere a una de las personajes, a la que odió profundamente al general Tomás Arroyo, pero que también sintió deseos por él:  Harriet winslow.
            Después de que se lee Ella se sienta sola y recuerda, leemos ésto:
            "Primero tuvo que dejar de odiar a Tomas Arroyo por enseñarle lo que pudo ser y luego prohibirle que jamás fuese lo que ella pudo ser".
            "Este odio tuvo que purgarse dentro de ella, y le tomó muchos años hacerlo".
            "Los únicos momentos que le quedaban eran aquellos cuando ella cruzó la frontera y miró hacia atrás y vio a los dos hombres, el soldado Inocencio y el niño Pedrito, y detrás de ellos, lo piensa ahora, vio al polvo organizarse en una especie de cronología silenciosa que le pedía recordar, ella fue a México y regresó a su tierra sin memoria y México ya no estaba al alcance de la mano. México había desaparecido para siempre, pero cruzando el puente, del otro lado del río, un polvo memorioso insistía en organizarse sólo para ella y atravesar la frontera y barrer sobre el mezquite y los trigales, los llanos y los montes humeantes, los largos ríos hondos y verdes que el gringo viejo había anhelado, hasta llegar a su apartamento en Washington en la ribera del Potomac, el Atlántico, el centro del mundo.
            El polvo se esparció y le dijo que ahora ella estaba sola. Y recordaba.
            Sola"(3).
            Este es precisamente el inicio, un pensamiento del pasado que le da vida a la obra. Ese pasado estuvo dentro del periodo de la revolución mexicana, pero en ningún momento fue la intención recrearlo de manera profunda. El pensamiento de Harriet winslow  es la entrada para poder narrar sobre aquel gringo viejo que quiso venir a morir a México. Aquel viejo que en la ficción fue  escritor y también un retrato de la vida real.
            En una de las páginas, podemos leer:
            "En caso de que le abrieran la maleta en la aduana, sólo encontrarían unos sándwiches de tocino,una navaja de rasurar, un cepillo de dientes, un par de libros suyos y un ejemplar del Quijote;  una camisa limpia y una pistola Colt escondida entre sus cachorones. No quería dar razones para
viajar tan ligera aunque tan precisamente.
            - Me propongo ser un cadáver bien parecido.
            - ¿Y los libros, señor?
            - Son míos.
            - Nadie insinuó que se los hubiera robado.
            El viejo se resignaría, sin entrar en mayores explicaciones.
            - Nunca he podido leer el Quijote  en mi vida. Quisiera hacerlo antes de morir. Yo ya dejé de escribir para siempre".
            Más adelante se puede leer también:
            ":esa mañana la norteamericana había visto la maleta abierta del viejo, un par de libros en inglés, ambos del mismo autor, y un ejemplar del Quijote; y ahora, junto a la copa, unas cuartillas y un lápiz mocho".
            "Ella había visto los libros en la petaca abierta. Ella sabía que él vino a leer el Quijote  pero no que lo quiso leer antes de morirse. Ella vio los papeles borroneados y los lápices rotos. Ella quizá sabía que nada es visto hasta que el escritor lo nombra. El lenguaje permite ver. Sin la palabra todos somos ciegos."                    
            En la página 181, se abre el camino para llegar a nombres reales dentro de la historia:
            "...sólo la prueba de que ellos mismos -el viejo escritor y el joven general, su padre errante y su madre arraigada, el niño Pedrito y la mujer de la cara de luna - eran todos ellos cuerpos ocupados por los muertos, cadáveres habitados en el presente por gente llamada "Harriet Winslow", "Tomás Arroyo", "Ambrose Bierce"?..."
            "Ambrose Bierce"  era un nombre muerto impreso en las cubiertas de los libros que un viejo llevaba en su viaje a la muerte. Harriet no lo llamaría "Cervantes", el nombre del autor del otro libro. De manera que llamarlo "Bierce" quizás era igualmente extravagante".
            Resulta que el autor de cuentos extraños, tales como  "en una noche de verano","La tumba sin fondo" (en donde se puede leer partes como esta: El rostro del difunto iluminado por el espectral resplandor, oscurecido a veces por una sombra flotante, adoptaba ocasionalmente una expresión amenazadora...), "La ventana condenada", "Los ojos de la pantera",etc., se llama precisamente Ambrose Bierce. Esto significa, que aquel gringo viejo, viejo escritor y periodista que llegó a México para morir, era precisamente él. Por eso, cuando su paisana, la gringa, recuerda, lo hace en torno a su figura, es la figura del escritor mediante la cual se rodea el ambiente revolucionario, y no viceversa.
            Gringo viejo, es una historia como relato, de ninguna manera puede garantizar una fidelidad dentro de los hechos históricos. Si bien es cierto que dentro de la obra se manejan nombres reales que la historia de México señala, tales como el de Villa, Zapata, Carranza, Zacatecas, Chihuahua, pero esto entendido dentro de la generalidad del discurso narrativo, pues, ¿de qué otra manera  puede parecer fidedigno lo que se escribe?       
            "Al  amanecer, el general Arroyo le dijo al gringo viejo que iban a salir a limpiar el terreno de lo que quedaba de la resistencia federal en la región".
            "Entonces ¿aún no iban a unirse a Villa?, dijo con inquietud el viejo. No, contestó Arroyo, todos vamos a juntarnos a donde decida el general Villa para luego caer juntos sobre Zacatecas y México.  Ése es el premio de esta campaña. Tenemos que llegar allí antes que la gente de Obregón y Carranza. Pancho Villa dice que esto es importante para la revolución. Nosotros somos gente del pueblo; los otros son perfumados. Villa cabalga hacia adelante; nosotros limpiamos la retaguardia para que no nos sorprendan por detrás, dijo Arroyo, ahora sonriendo", leemos en la novela.
            En el Tomo 4  de la  Historia general de México, editado por el Colegio de México, está escrito ésto:
"En cuanto a Francisco Villa, que inició el movimiento con un puñado de hombres en marzo de 1913 muy pronto ascendieron a 400 y derrotaron a los  huertistas y a los orozquistas en diversas poblaciones de  Chihuahua. Luego pasaron a la Laguna, donde los contingentes llegaron aproximadamente a 10 mil hombres con los que Villa formó la División del Norte y tomaron Torreón el 3 de octubre de 1913. Al poco tiempo, simulando un ataque a la capital de Chihuahua, dio uno de los golpes más famosos de su audacia y rapidez al posesionarse de Ciudad Juárez; en seguida de todo el estado. Mientras combatía Villa en Chihuahua, los huertistas recuperaron Torreón el 9 de
diciembre, pero aquél con la colaboración del ex federal Felipe Ángeles se las arrebató definitivamente el 2 de abril de 1914. Las victorias del Centauro del Norte continuaron en San Pedro de las Colonias, Paredón, Ramos Arizpe y Saltillo. Para entonces la poderosa División del Norte se componía de 16 mil dorados que tomaron la capital de Zacatecas el 23 de julio de 1914, contrariando las órdenes de Carranza. La toma de Zacatecas tuvo dos repercusiones: derrumbar el mayor obstáculo huertista para lanzarse sobre la capital del país y fue la culminación de una serie de fricciones entre Villa y Carranza"(4).
            ¿Por qué  Gringo viejo no puede garantizar fidelidad dentro del hecho histórico, llamado revolución mexicana?  Simple y sencillamente porque nada es absoluto, en cambio, todo es relativo. Esta novela se puede o no creer como parte de la historia de México, pues esa no es su función; su función consiste en ser una novela, y de ahí si se le quiere catalogar como novela histórica o como relato histórico. No es el discurso directo el que impera, es la palabra metaforizada con elementos de historia quien camina dentro de la obra.
            Hayden White nos dice que "La autoridad de la narrativa histórica es la autoridad de la propia realidad; el relato histórico dota a esta realidad de una forma y por tanto la hace deseable en virtud de la imposición sobre sus procesos de la coherencia formal que sólo poseen las historias.
            La historia, pues, pertenece a la categoría de lo que puede denominarse "el  discurso de lo

real", frente al "discurso de lo imaginario" o el "discurso del deseo"(5)".  
            Esto es precisamente Gringo viejo: un discurso imaginario con elementos de realidad que hacen pensar a la gente, es el discurso del deseo con sangre viva, con héroes que existieron; y son héroes porque esa categoría le dio la gente, fue un deseo hecho realidad.  En última instancia, a nosotros no debe interesarnos Gringo viejo como una acumulación de datos históricos, como archivo de la historia, sino como acumulación de lenguaje y de ideas estéticas que caracterizan a la narrativa novelesca de otros escritos narrativos. Esta es la  diferencia entre un escritor y un historiador.
            Los dos cuentan, pero cada quien con su método. El escritor lo hace con  el juego de la palabra, el historiador acumulando datos que le sirvan para demostrar los hechos de su investigación. Sin embargo, si somos más lógicos, podemos decir que no hay gran distanciamiento entre la narrativa y la historia. White retoma en su libro algo importante de Croce, escribiendo que "Como indicó Benedetto Croce en un famoso dictum, "donde no hay narrativa no hay historia".
            Narrativa e historia, hermanas que se disputan una herencia, llevando a cabo una disputa de años.

2. Gringo viejo: ¿narrativa de identidad nacional?

 En su libro  titulado  Geografía de la novela , Carlos Fuentes escribió lo siguiente:
            "...¿Qué puede decir la novela que no puede decirse de otra manera?
            En México, y no sé hasta qué grado, en Hispanoamérica, esta pregunta pasaba por nuestras posibles respuestas a tres exigencias simplistas, tres dicotomías innecesarias que, no obstante, se habían erigido en obstáculo dogmático contra la potencialidad misma de la novela.
            1. Realismo contra fantasía y aun contra imaginación.
            2. Nacionalismo contra cosmopolitismo.          
            3. Compromiso contra formalismo, artepurismo y otras formas de la irresponsabilidad literaria" (6).
            Y aún siguen pasando en muchas cabezas.
            Existen lectores que le exigen  a la novela, como obra narrativa, que grite verdades, que adopte el papel del ensayo o del artículo periodístico, cuando sabemos que eso no puede ser posible.  O sé es real o fantasioso, o en última instancia,adoptar elementos de la nueva novelística de no ficción. No se dan cuenta que todo está relacionado; no se puede ser nacional sin tener una concepción universal ,también la fantasía debe estar engarzada con  la realidad, de lo contrario, no estaría completa como obra literaria.
            En este sentido, creo que tomar a Gringo viejo como parte de una identidad nacional, puede ser riesgoso.  ¿Por qué?  Porque el concepto de identidad nacional no sólo implica pensar en el pasado y de esta manera tomar venganza de todos aquellos que nos han hecho daño, implica, sobre todo, tener conciencia de lo que significa el  país como concepto de nación.
            Leamos un párrafo de Gringo viejo:
            “El gringo viejo regresó caminando al carro de ferrocarril y vio a Arroyo solo, riendo y contoneándose, con paso fanfarrón, por el campamento polvoso, sin saber lo que su enemigo hacía o decía. Pero el gringo imaginó y temió que el  general se paseaba como un gallito para dar a entender que la gringa era suya, se había desquitado así de los chingados gringos, ahora Arroyo era el macho que se cogió a la gringa y lavó con una eyaculación rápida las derrotas de Chapultepec y Buenavista".
            En uno de los diálogos de la novela, se dice esto:

            - Ricos o pobres, los mexicanos siempre se desquitan de nosotros. Nos odian. Somos los gringos. Sus enemigos eternos.
            Más adelante:
            - Ser un gringo en México...eso es eutanasia.
            Creo, que si nos sentamos a analizar la realidad,en la actualidad, ser gringo en méxico no es ser muerte sin dolor, todo lo contrario, ser mexicano allá, sí que es ser eutanasia.
            Para que la novela  Gringo viejo  pueda verse como una identidad nacional, hace falta que dentro de su contenido estén estipulados conceptos principales de raíz, algo que hermane desde el punto de vista étnico. No basta tomar como referencia una revolución para que se pueda dar una identidad nacional; tomando en cuenta  que México, como nación, es un  mosaico de grupos étnicos con costumbres e idiomas diferentes. Que  ahora sea el español idioma nacional, no justifica lo antes dicho, porque la raíz de los pueblos sigue ahí, enterrada, chupando de la tierra energía para seguir dando frutos.

3. Héroe-héroe o  personaje heroico?

            El gringo viejo, como personaje, no puede ser un héroe. Y no puede ser un héroe, porque, sencillamente, esa categoría es el pueblo quien la da. El gringo no perteneció a este pueblo; él -probablemente- quiso presenciar una revolución, trató de andar en caballo al estilo Quijote, pues, no hay que olvidar, ese libro anduvo con él todo el tiempo.
            ¿Quién quiere ser como quién? ¿Ambroce Bierce como el Quijote, o Carlos Fuentes como Ambroce Bierce?
            Reforcemos el punto de vista.
            Gringo viejo llegó a México con el afán de morir; pero no quería recibir una muerte cualquiera ni en manos de quien sea. No, quería morir en manos de un gran revolucionario: Francisco Villa. Gringo viejo, personaje de Fuentes, probablemente fue Ambroce Bierce. Y el escritor norteamericano fue grande, en el aspecto de que su nombre creció enormemente; por lo tanto, quería que su muerte la realizara otro grande. Tomás Arroyo no fue del tamaño de Villa, mas a pesar de ésto, él fue quien le dio muerte al  gringo  viejo.
            Pero antes de encontrar la muerte, probablemente quiso recorrer el campo mexicano como el personaje de Cervantes lo hizo en España;  tratar de participar en batallas en donde probablemente pensó que su nombre se iba a difundir de boca en boca (de acuerdo a la obra de Fuentes; no hay que olvidar que la mayor parte de la obra es ficción). Tal vez por eso la novela de Cervantes en su equipaje.
            Por otro lado,¿por qué no imaginar que Carlos Fuentes intenta ser como Bierce?
            Bierce, el escritor de cuentos extraños, el vagabundo (igual que Cervantes y su personaje: el Quijote), el que buscó en la vida las cosas que él sabía que no podía encontrar, el periodista, el de rebeldía interna, el que quiso cambiar la pluma de escribir por una pistola; el decepcionado de su vida. Fuentes, el hombre pulcro en el vestir y en su escritura; el escritor de algunas obras fantásticas, el que algunas veces protesta por la injusticia social, pues, como escribe Benedetti, "Carlos Fuentes es tal vez el novelista mexicano que ha visto con mayor claridad cierta dramaticidad de opciones en la vida de su país"(7). Y en su obra eminentemente literaria, lo demuestra. Porque, quiérase o no, su arma principal es el lenguaje. Lenguaje y estilo son Carlos Fuentes. En este sentido, también se identifica con el autor del Quijote, pues, como dice Claude Fell, "Existe sobre todo el gran tema de la realidad donde se le encuentra como un eco de Cervantes"(8). 
            En este sentido, no hay que olvidar las últimas palabras que le dedica Fell a Fuentes en la obra citada, diciéndonos que "Para Fuentes, el lenguaje es un arma, aquella que le permite desenmascarar la realidad mexicana camuflada desde el modernismo tras el preciosismo, el "buen gusto", y participar a su manera en el combate revolucionario: "El lenguaje -dice - es la libertad o no es lenguaje".
            De manera más completa, es probable que Fuentes quisiera tener el mundo de Bierce metido en su espíritu, pero también tiene mucho de cervantino. El andar en la realidad, ser revolucionario con la pluma (aunque algunos manifiesten que esto no es cierto; que Fuentes es un excelente escritor, menos revolucionario), dictador de palabras verdaderas (en el sentido de manifestarlas), buscador de conciencia y de identidad, todo esto es Carlos Fuentes en su rigurosa pulcritud.
            Por eso, creo yo, buscar una relación dialéctica entre Ambroce Bierce-Quijote y Carlos Fuentes-Ambroce Bierce es tan complejo como decir: en la bucana,¿en dónde comienza el agua salada y en dónde termina el agua dulce?
            Ambroce Bierce fue un inconforme. Al Quijote, Cervantes también lo hizo inconforme, como él, pues, como escribió Azorín, Cervantes fue "...pobre, mísero, angustiado, acosado por la necesidad, andando por los caminos perpetuamente, en contacto siempre con la realidad dolorosa"(9). Y también Carlos Fuentes ha sido un inconforme. Él lo manifiesta en sus trabajos de contenido teórico, en su escritura que busca crear un nuevo modelo de progreso, en donde la lengua cumple una función de primer orden.
            En su libro La nueva novela hispanoamericana, Carlos Fuentes, casi termina, diciendo lo siguiente:
            "Creo que se escriben y se seguirán escribiendo novelas en Hispanoamérica para que, en el
momento de ganar esa conciencia, contemos con las armas indispensables para beber el agua y comer los frutos de nuestra verdadera identidad"(10).
            Por eso, gringo viejo no puede ser un héroe; menos un héroe nacional en donde la historia pudiera hablar de él. La identidad es lo que le hizo falta. En este caso, es la narrativa de ficción la encargada de darle la categoría de personaje heroico, si es que acaso llegue a merecer ese título honorífico. En última instancia, es el mundo de los sentimientos  donde gira la historia, el encargado de darle tal derecho.

4. Relación de historia y ficción narrativa     

 Si partimos del hecho  que los historiadores apoyan su teoría en la acumulación de datos de diferente índole, fechas, nombres, lugares geográficos, etc., mientras que los narradores, sobre todo, los de novela histórica, hacen uso de esos datos para poder desplayar mejor el lenguaje sobre la historia contada, podemos decir, que existe una íntima relación entre la historia y la ficción narrativa. Gringo viejo  es un ejemplo.
            Dentro de la novela  no se cuenta de manera llana la muerte del viejo escritor. El narrador juega con los tiempos, lo hace de manera tan profesional que por medio del libro podemos mirar la vida de los personajes. No sólo miramos, sino que comprendemos.
            Anteriormente escribí que dentro de la novela, eran algunos sentimientos los que imperaban en el quehacer de la historia. El deseo, la pasión, el odio, es lo que más se mueve dentro de la novela.
            Ella se sienta sola y recuerda, Harriet recuerda. Es su pensamiento el que arma toda la historia. Recuerda al gringo viejo, escritor y periodista, lo recuerda como al padre que un día se fue a
Cuba y jamás regresó. De esa manera hizo el reclamo de su cadáver: como de padre. Recuerda a su madre, la que le preguntó :
            - ¿Por qué sigues aquí conmigo ? - le dijo su madre con una sonrisa dulcemente maliciosa -. Ya cumpliste treinta y un años. ¿No te aburres?
            Recuerda a Tomás Arroyo, el que le hizo el amor sin esperar tanto;el que la hizo gritar por primera vez. Al que también por primera vez le había besado su pene de manera tan erótica que Arroyo sentía morir de deseo. Todo eso recordó Harriet al ritmo de una revolución que tiempo atrás ella ignoraba.
            Ella vino a México a enseñar a los hijos de un tal señor Miranda al que no conoció, pues al llegar a Chihuahua, la hacienda estaba ocupada por los revolucionarios que encabezaba Tomás Arroyo. También recuerda que es ahí donde conoció al gringo viejo.
            Son los recuerdos hechos novela. También recuerda a la mujer cara de luna llena. Cómo le había contado que era una mujer casada cuando conoció a Doroteo Arango, conocido como Pancho Villa. También le platicó su vida íntima. En fin, son los recuerdos los que hablan.
            También recuerda la gringa el momento en que denunció a Tomás Arroyo por la muerte del gringo viejo.
            - Arroyo es el nombre,  general Tomás Arroyo.  Ella dice que lo vio balacear  a su papá hasta matarlo.
            Es lo que se lee en la novela. También es el juego filosófico para poder comprender la historia; analizar con claridad la relación que se da entre la historia con la ficción narrativa. Porque, a pesar  que dentro de la novela existen más cargas de meditación por medio del lenguaje que hechos históricos, no se puede negar  que Gringo viejo es una novela de carácter histórico, pues, como argumentó Seymon Menton, “Todo lo que se ha comentado hasta este punto indica que La campaña, lo mismo que Terra nostra y Gringo viejo de Fuentes, merece  encasillarse como una  Nueva Novela Histórica, que por lo menos desde 1979 está en pleno auge”(11).
            Sacar conclusiones es bastante aventurado, sobre todo, cuando no podemos engarzar con toda la claridad posible a la historia con  la narrativa de ficción. En última instancia, ningún argumento es absoluto. Por eso, todas las posiciones teóricas son relativas, en el sentido de tener la libertad de discrepar o coincidir con otras argumentaciones. Esto es parte del trabajo de los investigadores.
            Cuando los escritores estrechen la mano con los historiadores en señal de estar de acuerdo sobre conceptos básicos y esenciales, se podrá decir que se ha dado un salto cualitativo dentro del análisis de la teoría. Tanto de la historia como de la crítica literaria.
            Estemos atentos a eso.
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Bibliografía

(1) Jitrik, Noé. Historia e imaginación literaria. Las posibilidades de un género. Editorial Biblos, Buenos Aires, 1995.
(2) Lukács, Georg. La novela histórica. Ediciones Era, S.A. México, 1977.
(3) Fuentes, Carlos. Gringo Viejo. Fondo de Cultura Económica. México, 1986.
(4) Historia general de México. El Colegio de México. México, 1981.
(5) White Hayden. El contenido de la forma narrativa, discurso y representación histórica. Ediciones Paidós.España, 1987.
(6) Fuentes, Carlos. Geografía de la novela. Fondo de Cultura  Económica. México, 1993.
(7) Benedetti, Mario. El ejercicio del criterio. Editorial Nueva Imagen. México, 1981.
(8) Fell, Claude. Estudios de literatura hispanoamericana contemporánea. SEP-Setentas. México, 1976.
9) Azorín. Clásicos y modernos. Editorial Lozada, S.A. Buenos Aires, 1943.
(10) Fuentes, Carlos. La nueva novela hispanoamericana.Joaquín Mortiz. México, 1988.

(11) Menton, Seymour. La nueva NOVELA HISTÓRICA de la América Latina, 1979-1992. Fondo de Cultura Económica. México, 1993.