miércoles, 1 de abril de 2015

Carta larga a un joven - Artículo

Por Alma Rosa González Herrera

Te escribo esta carta en el silencio de la noche, cuando los ruidos cotidianos de mi casa se han apagado, miro a través del ventanal hacia el jardín. Todo está obscuro; mis perros, fieles guardianes, me miran a través del cristal.

Durante el día mi pensamiento se ha fugado hacia tu persona. La estimación cuando es mutua, permite que se abran canales de percepción que nos facultan para comprender lo que le está sucediendo a nuestros amigos.

Tu tristeza hasta cierto punto es normal, a tu edad el cambio hormonal influye y tus pensamientos son: que nadie te quiere y nadie te comprende. Algún día este modo de enfocar las cosas habrá pasado y serán polvos de otros tiempos.

Eres afortunado, tienes una familia que te quiere y aunque a veces recibas negativas de alguna petición o que te obliguen a algo que tu no quieres hacer, no es por falta de amor, es más bien cariño hacia ti; porque lo que mueve a tu padre o a tu madre a esta actitud es que les preocupas, tal vez demasiado y aplican lo mismo que a ellos les fue enseñado; se dan cuenta que son gente de bien, en ellos funcionó esta educación y por lo mismo lo hacen contigo, quieren que seas un buen ciudadano y cuando llegue el momento: un padre ejemplar. Aunque también a ti tus hijos te juzgarán como injusto y pensarán que no los quieres. No te imaginas cuánta inquietud hay en el corazón y mente de tus padres, al pensar que tú puedas ser víctima de la inseguridad y de las drogas, aunado a esto también llevan sobre sus hombros la terrible crisis económica que estamos viviendo; y que muchas veces aunque quisieran comprarte lo que a ti te gustaría poseer, porque así lo quieres o porque es lo que está de modo entre tus amigos, no pueden hacerlo. Si te pudieras asomar al corazón de tu padre o de tu madre, encontrarías una gran tristeza por no darte lo que quieres; si se trata de comprar, por no tener el dinero para ello, y si son permisos o alguna otra cosa, por negártelos por considerarlos perjudiciales, porque son juzgados como mamá mala o papá malo. Algún día joven y querido amigo, tú también serás sentado en el banquillo de los acusados y también verás con tristeza al hijo que no entiende tu actitud y que por encontrarte ensimismado en resolver los problemas cotidianos de la vida en familia y fuera de ella, a veces no podrás prestar la debida atención al reclamo que te hace tu hijo; porque absorto en lograr la supervivencia de toda la familia, te fugas de este mundo y solo piensas en cómo salir avante de toda la problemática.

Nunca te has puesto a pensar que también tus seres queridos desean ser apapachados como tú quieres que te apapachen; ¡hazlo!, no podrás verlo, pero del alma de ese viejo, o esa vieja mala, que tienes como padres, se desprenderá una perla de emoción y de alegría, llamada lágrima. Si tus padres son poco efusivos, te corresponderán tal vez con un beso, o no te dirán nada.

Nunca esperes que te comprendan las personas que te rodean o que frecuentas, difícilmente encontrarás quien lo haga, lo mejor es que intentes entenderlos, porque cuando naciste, el molde se rompió, eres único, no hay otro exactamente igual que tú, tal vez en tu largo caminar por la vida, te encuentres a alguien con quien te entiendas muy bien, este buen amigo que ya te demostró que está contigo en las buenas y en las malas, cuídalo como un tesoro, porque no es fácil encontrar amigos verdaderos, acéptalo con sus defectos, todos los tenemos, pero, ¡cuidado!, un amigo que es verdaderamente eso, no te induce nunca a lo malo, al contrario, te detiene si tú quieres hacerlo y te anima a superarte.
Muchas veces encontrarás que se burlan de ti, no te sientas mal, generalmente son gente con muy baja autoestima, y quisieran ser como tú, tal vez posees algo que ellos no tienen y esa es su manera de aparentar que se sienten bien, y fanfarronean, pero dentro de ellos les duele, te envidian, quisieran tener lo que tienes.

Encontrarás gente adinerada, que por serlo, tratan a las personas con despotismo, dentro de su ser no habita la calidez humana. Retírate de ellos, que ni con todo el dinero del mundo podrán comprar lo que posees: sensibilidad, nobleza de corazón. Un joven que va destacando en la vida, apreciado por su don por personas que saben ver cuando un ser humano es eso, un ser humano valioso. Hay personas que por su dinero, atraen a jóvenes como tú, igual que el foco atrae a la mariposa, que deslumbrada perece calcinada al revolotear alrededor de él, así, estás personas van por la vida haciendo lo mismo: invitan a los jóvenes a los antros y a echar desmadre (como ellos dicen), los utilizan como bufones o de guardaespaldas. Algunos de estos muchachos terminan en la cárcel, porque cargan con la culpa del amigo rico y a veces como guardaespaldas que son, terminan asesinados. Retírate de su lado, sin malos modos, simplemente no seas de su círculo de amistades.

Dejar a un lado la timidez no es fácil, yo la padecí, pero decidí afrontar todo aquello que me daba temor y precisamente hacía lo que me provocaba la timidez: si pedían un voluntario para llevar a cabo algo difícil yo me ofrecía; si la obscuridad me atemorizaba, buscaba la obscuridad; el temor a las fiestas, asistiendo; a cantar, cantando; a hablar en público pues declamaba y participando en oratoria; aunque no lo hiciera bien yo allí estaba.

No tengas miedo a emprender cosas nuevas, no digas: “no puedo hacerlo, no puedo decirlo”; porque entonces así será, pues los pensamientos negativos como los positivos se convierten en realidad.

Si algo no funcionó o sientes que fracasaste o tienes una gran decepción amorosa, se puede llorar y gritar y se vale revolcarte de dolor y rabia, lo que no se debe de hacer es quedarse revolcando o llorando eternamente, hay que levantarse, te sacudes el polvo que se te adhirió, levantas la cara, y, ¡Adelante joven amigo! Esto no se llama fracaso, son errores cometidos; si por ejemplo, es decepción amorosa; el error fue habernos fijado en quien no debíamos. Los errores nos enseñan que no es por ese sendero por donde debemos de ir; aquí ya tenemos el conocimiento de que no es por allí, entonces ya se tiene esa experiencia. La gente anciana posee la sabiduría de las experiencias adquiridas a través de los errores cometidos.

Si te rodeas de gente positiva y tu mente es positiva, actuarás y hablarás positivamente.

A veces se tiene la falsa creencia de que las personas que han llegado a la cima en cualquier ámbito, es porque son diferentes o porque tienen un talento especial y capacidades mayores que las demás. Se dice con frecuencia que tienen mucha suerte. Esto no es cierto, al menos en la mayoría de los casos, al contrario, todos conocemos personas que han escalado la cima del éxito sin ser extraordinarios. Son personas que día tras día trabajaron, paso a paso en la consecución de sus sueños. Una trayectoria triunfal no se da en un día, es el trabajar constantemente conociendo sus virtudes y capacidades.

Es preciso que enfrentes cada situación con entusiasmo hasta la vida misma y sé como los gallos finos, que aún heridos siguen en la pelea, algunos con las tripas de fuera siguen luchando por triunfar.

Respeta a todas las personas para que te respeten.
¿Quieres que te quieran los que te rodean? Bríndales ayuda, escúchalos hablar, pero no des de ti más de lo debido, ni tampoco te involucres demasiado, porque esto te agobiaría.

Joven amigo; en ésta vida venimos a aprender y el aprendizaje es doloroso, pero este conocimiento te permitirá que le des a las cosas, situaciones y personas, su verdadero valor y ubicarlas en su dimensión correspondiente.

Te estimo y, por lo mismo, me atrevo a decirte desde mi propia experiencia, que vamos solos en este camino del conocimiento de la vida, nadie podrá aprender por ti, y cuando una situación ya la tengas dominada, surgirá otra que te causará tal vez alegría o dolor (casi siempre duele), y cuando ya hayas asimilado de qué se trata el estar aquí, podrás decir: yo ya estoy más allá de: envidias, rencores, timidez, habladurías; y como dicen ustedes los jóvenes, dirás: me vale que hablen o que no les caiga bien, yo me quiero y eso es suficiente.

Para finalizar quiero decirte que te quieras tal y como eres, que te aceptes.

Recuerda que eres único y que la belleza física y espiritual que posees, tu no la vez, pero al paso de los años verás con otros ojos tu imagen y tu esencia; la experiencia te la mostrará.

Se despide de ti, tu amiga Alma Rosa González Herrera.

El que nunca ha fracasado es porque nunca intentó nada”.

Anónimo.