viernes, 27 de febrero de 2015

Carta al lector - Enero 2004

Aquí nos encontramos nuevamente, en esta ocasión disfrutando de un año nuevo, 2004, y aún no se acaba el mundo. Temeroso estaba de niño cuando decían que el mundo se terminaría en el 2000, pero no, ya llegamos al 2004 y… “sin embargo se mueve”; el mundo no se va a acabar, nosotros, los pobladores somos los responsables de que no termine. Pero tal parece que no nos preocupa, por el momento. En cierta ocasión un maestro albañil, ya de cierta edad, me comentaba: “El hombre es muy pen&%$, no toma las cosas en serio hasta que ya es muy tarde y no puede hacer otra cosa más que lamentarse”. Y creo que tiene razón, en diciembre vimos cómo había personas que vendía pinos naturales para navidad, no sé cuántos, pero en Papantla fueron más de 100 pinos, no todos fueron vendidos, varios de ellos ya sin raíz, se tendrán que tirar a la basura en unas semanas. Si los vendedores plantaron 100 pinos hace un año, esos aún no crecen lo suficiente para poder haber sido cortados, por lo que poco a poco los van a ir acabando. No es que quiera suprimir una tradición, pero no es justo desforestar el planeta por ella; existen árboles artificiales que pueden ser utilizados varias veces, en mi opinión eso es más práctico. Este es nuestro planeta, por el momento es el único que tenemos, vamos a cuidarlo.

Espero que el contenido de este número sea de su completo agrado.