jueves, 21 de agosto de 2014

Oda al pueblo - Poesía

Por: Diana Esmeralda Jiménez Hernández



Volvía a casa entre disparos y engañadas multitudes
ciegas en tormentos, amado pueblo mío
que siniestro, que cruel, que desalmado destino
de arar sobre la vida ficticia te espera.

Ansiedad radiactiva que podía palpar
como un dolor en el alma
me saturaba el cuerpo de cuestionamientos nauseosos
entre certeza y duda de tu verdad temprana.

Soy mi pueblo ciego con los ojos agrietados
un pueblo luminoso untado de sombra
realidad, sueño, raíz…lucero.

La duda que siembra la semilla del alba.

Por igual me dolían la bala y el herido.

Tu día enaltecía sus blancas torres altas
lúcidas de esplendor
          oh! recio pueblo mío
repleto de ideas truncas.

Sólo soy el viento que canta contigo
aliento de su fango…

    sonrisa de tus logros.