sábado, 3 de mayo de 2014

Presencia Pintoresca y Arqueológica de Carl Nebel en el Territorio Veracruzano


Compilador Aarón Vargas Contreras

INTRODUCCIÓN


Los textos aquí provienen de la Revista- Libro: Artes de México, No.80, de agosto de 2006, con el Titulo de “CARL NEBEL, pintor viajero del siglo XIX”. Con la autoría de: Arturo Aguilar Ochoa, doctor en arqueología por la Universidad de Paris, investigador del Museo del Templo Mayor, INAH.; Pablo Diener, doctor en Historia del arte por La Universidad de Zurich.

-  LA VISIÓN REUNIDA  -

Durante los siglos XVIII y XIX eran comunes los libros llamados “Viajes pintorescos”, en los cuales se daban a conocer realidades lejanas y exóticas a los lectores europeos. Las imágenes incluidas en tales libros se encontraban a medio camino entre lo bello y lo sublime, entre la sensación de armonía y lo sobrecogedor. Quizás este equilibrio fue lo que llevo a Carl Nebel a explorar este género en su afamado álbum.[1]

“Apasionado por las civilizaciones antiguas, por la naturaleza por la diversidad de costumbres y por dar a conocer sus observaciones, Carl Nebel fue uno de los viajeros que encontraron en nuestro territorio un escenario para dar rienda suelta a su voluntad creadora.”[2]

ORIGEN Y FORMACIÓN PROFESIONAL

Carl Nebel fue originario de Altona, ciudad de Hamburgo en la anterior Prusia, Hoy Alemania; nació el 18 de Marzo de 1805, falleciendo el 4 de Junio de 1855 en la Ciudad de Paris.

Realizo sus estudios en la prestigiada Academia de Arquitectura de Berlín, con la probabilidad de que también haya tomado cursos de ingeniera, pues ambas carreras eran afines en esa época.[3]

A sus 18 años, alrededor de 1823, el gobierno de Prusia le encomienda la dirección de algunas obras públicas, prácticas con la que los estudiantes fortalecían su formación, además de recibir su sueldo ordinario.

En un documento publicado por Ignacio cumplido en 1844, Nebel explica las razones que lo movieron a buscar nuevos caminos: “en 1827 el deseo de ver el mundo y perfeccionarme en mi profesión me hizo abandonar el servicio. A través de Países Bajos para llegar a Paris donde fui empleado por los arquitectos Vestier, participando en la construcción de obra.[4]

Viajo a Italia, en donde se dedicó por dos años al estudio de los monumentos de la Antigüedad Clásica de Roma. Así como de las obras de los maestros del renacimiento y Barroco.[5]

En 1828 Nebel tuvo la oportunidad de venir a México, su padre, que tenía relaciones comerciales con las compañías Prusianas o de otros reinos germanos, establecidas en México a partir de la independencia, y que realizaban negocios en la minería, o venta de manufacturas; le propuso un viaje a las Ameritas, lo que acepto, escogiendo México, país que le interesaba por su historia. A base de préstamos avalados por su padre. Nebel realizo su atraviesa.[6]

Los conocimientos que tenia el artista sobre México, lo estimularon a realizar este viaje. Además de haber leído a Humboldt, seguramente conocía los escritos de los británicos: Henry George Ward, George Francis Lyón o William Bullock, por citar algunos de los numerosos viajeros que también habían tocado el tema de la arqueología y habían difundido sus opiniones en Europa. 6

En sus dos estancias en el país, que acontecieron entre  los años de 1829 a 1834 y de 1840 a 1848. Nebel ejerció su profesión en diversidad de proyectos y construcciones en la ciudad de México, Guadalajara y Veracruz; invirtió en tierras, adquirió una ladrillera, chiqueros para engordar cerdos. En Mayo de 1841 se casó con Sofía Berthier, Procreando un hijo. Otro de los proyectos en que participo exitosamente fue en la ilustración del álbum de la guerra entre México y estados Unidos, con textos del reportero norteamericano George Wilkins Fendall, la obra fue publicada en Nueva Cork y Filadelfia en 1851.

Los esposos Nebel regresaron a Europa alrededor de 1848, con probabilidad de un establecimiento en el puerto de Hamburgo con un reencuentro con sus familiares, y en donde trabajo su álbum de la guerra México estadounidense, viajando constantemente a Paris, lugar en que falleció en 1855.[7]

EL VIAJERO

Carl Nebel, fue un viajero romántico y no tanto uno ilustrado, como Alejandro de Humboldt. La diferencia entre ambos radica en que los ilustrados tenían una intención de registro enciclopédico de los pueblos con un ánimo científico y castral, mientras que los románticos privilegiaban las experiencias emotivas. Así se puede apreciar que los tipos populares pintados por los romanticos eran idealizados de las personas que representaban lo exótico y resaltaban los trajes de cada lugar. [8]

En la introducción de su álbum titulado “Voyage” Pittoresque et. Arqueologique dans la partie la plus interesante de Mexique” viaje pintoresco y arqueológico de la parte más interesante de México, en los años transcurridos desde 1829 a 1834, el viajero Alemán Carl Nebel escribió: “He recorrido una gran parte del país recogiendo lo más importante, lo más nuevo y lo más, a fin de que el comerciante, el artista y el sabio encuentren en que entretenerse. [9]

Nebel nunca se intereso por realizar teorías sobre el origen de los pueblos prehispánicos. Su preocupación se orientó básicamente a dibujarlos los más fielmente posible. “Aclara que su curiosidad no se extiende tanto como para someterse a estudios serios y fastidiosos: el mundo es como un niño: el que quería ser escuchado por él, necesita hablarle y divertirle”, por lo tanto “los dibujos son la parte principal y el texto es una carta explicación de los objetos representados. En resumen, nada de largas eruditas, si no la imagen con los datos más importantes.[10]




[1]Pablo Dierner, p. 35
[2]Arturo Aguilar, p-6
[3] Arturo Aguilar Ochoa, p.11
[4] Idem, p. 11
[5] Ibíd., p.12
[6] Idem, p. 12
[7] Ibid, p. 19
[8] Arturo Aguilar Ochoa, p. 3
[9] Ibid, p.3
[10] Idem. P. 14