sábado, 3 de mayo de 2014

Poemario "Ruiseñor de las Aguas" - Análisis

RUISEÑOR DE LAS AGUAS
Francisco García Toral(POEMARIO QUE OBTUVO EL PRIMER LUGAR EN EL PREMIO NACIONAL DE POESIA LÁZARA MELDIÚ 2011)

AnálisisJuan Pérez Salazar

La introspección como ejercicio, permite visualizar el paisaje interior de quien lo ejerce. Mostrar ese paisaje definido en coherentes líneas con el recurso de la divagación sólo pueden lograrlo quienes se permitan vislumbrar los parámetros del monólogo interior que funciona en el sentido de la religiosidad como una vía de autodeterminación espiritual y en el sentido freudiano aludiendo a la psique, como una afirmación del yo.

La principal característica del poemario “Ruiseñor de las aguas” en sus treinta cuartillas de texto, es la contundencia de una voz personal (estilo), que domina de principio a fin a lo largo de los títulos. Si bien, esa voz coherente se despersonaliza y se conduele en una conmiseración interior que preludia la obra, cito: No sé por qué, pero sueño taciturno cada noche, sueño que el corazón a golpe de agua rompe mi pecho de piedra, me veo como estatua levantada a medio cementerio de flores, callado, con una sílaba de otoño apurada en los labios, contemplativo, los ojos lisos, profundos hacia fuera, sin poder ascender a un segundo escalón del tiempo y del espacio…”(fin de cita);y concluye por reconocerse y, templarse hasta el final, en el ámbito apolíneo, cito:Lo constante es el cambio, preguntadle a La Fuente de las Circasianas, cada instante, cada pestañeo, cada latir, cada estarse quieto, cada cada  tiene un pasado, un presente y un futuro, en el pensamiento crudo que cocino mientras esta línea nace, en cada letra que escribí, que escribo y que escribiré, una flecha estará en constante vuelo(…)” (fin de cita).

El lenguaje utilizado expone una riqueza circunstancial reforzada con una adjetivación que ofrece ideas y cuadros que se consolidan línea tras línea, en una fuerza evocadora de amplio registro que se sostiene con la misma intensidad emotiva. “(…)las hojas de sombra, las barbas infinitas de sauce, la letra quebrada, los acentos aburridos de las casas minúsculas, el pájaro carpintero solo, triste con su cresta de mancha roja, me mira, lo miro, lo entierro vivo en la jaula de los muertos, tengo piel de árbol, estrellas en las uñas, hay metáforas sangrientas(…)”.

La evasión es un recurso utilizado por el poeta para salvar la distancia y el tiempo, así el autor se permite la omnipresencia para vitalizar y solazarse cual fauno irreverente con las nueve graciosas figuras mitológicas griegas (musas) que le han permitido delinear su poesía delirante.

Finalmente la poesía de este poemario, aunque está escrita en una prosa íntima también linda con la sugerencia del ensayo; y en lo que corresponde al epílogo temático, las imágenes se desgranan en la libertad del verso, con la ausencia de la rima.