miércoles, 22 de enero de 2014

Danza de los Negritos

Danza de los Negritos

Por Cecilia Bretón Fontecilla [Compiló: Aarón Vargas Contreras]

Son alegre que con la filigrana de sus pasos simboliza el “matar el instinto malo en la mujer”, pues uno de ellos, vestido con enaguas, trae en zacual colorado una víbora a la que, en la segunda parte del baile, se le da muerte. 

El grupo de estos danzantes es muy bonito; lo forman seis hombres que llevan camisa blanca cruzada con un triángulo ladeado de tela negra, así como el pantalón tres cuartos y otros triángulos que se colocan en la cintura como si fuera delantal. Adorna su traje formando estrellas y grecas de cinta plateada, le cuelgan también, haciendo figuras, pequeñas motitas a guisa de cascabeles. El sombrero es de ala ancha quebrada al frente hacia arriba, lo adornan con espejitos colocados entre cintas, y en la orilla, para formar copete, colocan una serie de plumeritos de colores; se cubren media cara con un velo o fleco que sostienen con el sombrero. 

Entre ellos baila la maringuilla, o sea el bufón vestido de mujer. La música es tocada en violín y guitarra por dos individuos vestidos de blanco que se colocan siempre al frente. Es quizá, actualmente, una de las danzas más pintorescas, pero indudablemente junto con la de los Santiagos y la de los Moros y Cristianos es posterior a la conquista. 

En estas dos últimas se nota la misma ideología, es decir, interpretan una batalla; en cambio las danzas de los Guaguas y de los Voladores reflejan íntegramente todas las características de la raza autóctona.