jueves, 14 de marzo de 2013

Dudas lingüísticas más frecuentes (Parte 4)


Compilación.
Abel Hernández García



Veintiuna personas, veintiuno por ciento

El numeral uno, una se apocopa en la forma un únicamente cuando antecede a sustantivos masculinos: un libro, un coche; o a sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica (una vocal es tónica cuando en ella recae el acento prosódico o de intensidad): un águila, un alma, un hacha; pero no se apocopa nunca cuando antecede a sustantivos femeninos que no comienzan por /a/ tónica: una amapola, una mujer, una novela.
Consecuentemente, todos los numerales compuestos que contienen el numeral simple uno, una se comportan de la misma manera y solo se apocopan ante sustantivos masculinos y ante sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica. Por lo tanto, igual que decimos una mujer, una amapola, debemos decir veintiuna mujeres, treinta y una amapolas (y no veintiún mujeres, treinta y un amapolas).
Asimismo, debe decirse uno por ciento, veintiuno por ciento, treinta y uno por ciento (y no un por ciento, veintiún por ciento, treinta y un por ciento), ya que el numeral uno, una solo se apocopa ante determinado tipo de sustantivos, y por es una preposición.

Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas.

Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.
La mención explícita del femenino se justifica solo cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.
El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.

India o la India, de Perú o del Perú

Muchos nombres de países pueden usarse opcionalmente precedidos de artículo: (el) Canadá, (los) Estados Unidos, (la) India, (el) Líbano, (el) Perú, etc., siendo diferente en cada caso la preferencia mayoritaria por una u otra opción. En estos topónimos el artículo no forma parte del nombre propio, por lo que se escribe con minúscula y se amalgama con las preposiciones a y de dando lugar a las contracciones al y del:
Nunca he estado en la India / Nunca he estado en India.
Viajó al Canadá / Viajó a Canadá.
Vengo del Perú / Vengo de Perú.

Otros topónimos, en cambio, no admiten su uso con artículo: Iremos a Chile, Han vuelto de Egipto, No conozco Noruega.
Existen, además, algunos topónimos en los que el artículo es parte indisociable del nombre propio. En esos casos, el artículo se escribe con mayúscula inicial y no se amalgama en la escritura con las preposiciones a y de:
Lo conocí en La Habana.
Volverá a El Cairo el mes que viene.
Vengo de El Salvador.

Cuándo lleva acento la palabra solo

La palabra solo puede ser un adjetivo:
Está cansado de estar tan solo.
La casa tiene un solo cuarto de baño.

Y también puede ser un adverbio:
Eva solo lee el periódico. 
Tan solo quiero hablar contigo.

Independientemente de su función, al tratarse de una palabra llana terminada en vocal debe escribirse sin tilde, según determinan las reglas generales de acentuación gráfica del español.
Solamente cuando en un enunciado concreto la palabra solo pueda entenderse como adverbio y como adjetivo, de manera que el sentido resulte ambiguo, llevará tilde diacrítica en su uso adverbial:
Trabaja solo en este proyecto. 
(Sin tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘sin compañía’).

Trabaja sólo en este proyecto.
(Con tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente’).

El adverbio solo no debe tildarse cuando no exista riesgo de ambigüedad en su interpretación.

Escritura de prefijos y elementos compositivos

Como norma general, los prefijos y elementos compositivos se escriben soldados a la palabra a la que se unen, sin guion intermedio: antidisturbios, subcomité, posguerra, preselección, superdivertido, interestatal, electroimán, etc.
Solo se escribe guion intermedio si la palabra base comienza por mayúscula o se trata de una sigla: anti-OTAN, pos-Maastricht.
Si se anteponen a una palabra dos prefijos coordinados, el primero de ellos se escribe aislado y con guion, para indicar su condición de prefijo y evitar al mismo tiempo la repetición de la palabra base:
Estas medidas han de aplicarse durante el pre- y el posoperatorio.