viernes, 18 de enero de 2013

Recreación



Epifanio Castillo Santiago

Distinguidos visitantes          
oigan mis voces primero        
y hagamos más placentero     
al corazón relajante    
aunque sean breves instantes.

En mi tierra del Tajín  
el paseo no tiene fin...            
es inmensa su cultura
tal, cual es su raza pura,         
como su hijo Serafín.

Papantla y sus voladores        
son ejemplo de templanza,     
de ritmo y magia en su danza;           
en guaguas de mil colores      
se inspiran grandes pintores.

Misticismo y tradiciones        
nos comparten en sus sones   
“los negritos” zapateando      
y de su violín sacando           
notas de sus corazones.

Si no gustas de las danzas,    
te invito a hermosos parajes   
para admirar los paisajes        
de Papantla en lontananza     
y valorar su pujanza.

Se recrearán tus pupilas         
en cerros de grandes filas,     
su catedral, sus blasones,       
palacios con sus balcones       
bordados de clorofila.

Su obra de arte es “El Mural  
de Cultura Totonaca”
y el parque central destaca     
su paisaje natural        
con bellezas sin igual.

“Cristo Rey” es un santuario,            
un símbolo extraordinario      
de arquitectura sin par,           
hay riquezas que admirar       
para disfrutarlo a diario.

Te convencerás también         
que tiene playas hermosas,     
fragantes y lindas rosas          
como un natural edén,           
con un jazmín en la sien.

¡Esa es mi graciosa gente       
de las “Caritas sonrientes”!    
Que portan con galanura        
del atuendo, su blancura,       
luciéndolas sobriamente.

Romance, mambo y danzón  
de orquesta en vivo y con ganas        
baila en fines de semana,       
dándole brillo al tacón           
y gozando el corazón.

Y con música de viento         
las fibras del pensamiento      
te emocionarán el alma,         
deleitándote con calma          
miles notas de talento.

Mil saludos de mi gente         
con aromas de vainilla,          
morenas como la arcilla,         
corazón resplandeciente         
y sus “caritas sonrientes”.

Papantla no olvidará,
por siempre recordará
huéspedes tan distinguidos,   
siempre serán bienvenidos     
y un abrazo les dará.