miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Qué hay más allá de la muerte?



Artículo de opinión
Alma Rosa González Herrera


Querido lector:
            Espero que te encuentres disfrutando de buena salud y saboreando deliciosos tamales. El tema que hoy te platico por medio de mi pluma es muy extenso y complejo, por lo que sólo nos asomaremos a él.
Sabemos que la muerte es inevitable y para no pensar en un fin definitivo necesitamos creer que al otro lado de la muerte hay algo más.
La mayoría de las personas creemos que un Dios justo desbordando bondad nos estará esperando para que rindamos cuentas sobre lo que hicimos de nuestra vida. La vida es un aprendizaje que nos cuesta dolor y lágrimas; salpicada de pequeños momentos de alegría, ¿pero habremos aprendido las lecciones y nuestras manos rebosarán buenas acciones o maldad, envidias y corrupción? Los que creen en la reencarnación dicen que si algún dilema de tu vida no lo superaste, como por ejemplo: el odio hacia alguna persona, retornarás y volverás a convivir con ella y si aun así no lograste desprenderte de ese rencor, seguirás eternamente con esa persona a través de reencarnaciones.
El tema de la reencarnación es muy extenso, abarcando infinidad de situaciones con respecto a lo que hacemos y la relación que llevamos con todos los seres vivientes, incluidos los más insignificantes.
La religión católica nos dice que hay un infierno y que al morir, allí irán los que hayan tenido una mala conducta, pero un Dios todopoderoso lleno de amor, los perdonará cuando el arrepentimiento llegue a sus corazones, y con los brazos abiertos los recibirá en su reino.
Ha habido personas que han sido declaradas muertas y han sorprendido a la ciencia médica al volver a la vida momentos después, sin sufrir daño alguno su cerebro. Quienes han tenido esta experiencia relatan que han visto su cuerpo inerte y ellos flotan en el espacio, inclusive la llegada de los paramédicos, el llanto de sus familiares al ser declarado muerto y de pronto una fuerte sacudida lo estremece y nuevamente abre los ojos a la vida. Algunos mencionan que al ser declarados muertos durante una intervención quirúrgica y flotando desde el techo han observado todo lo relativo a las acciones de los doctores y sus comentarios y como en el caso anterior una enérgica sacudida lo introduce nuevamente a su envoltura corporal, ante el asombro de médicos y enfermeras, han dado un pormenor de los acontecimientos y comentarios que se hicieron cuando lo estaban interviniendo, aportando la experiencia vivida en el más allá: como el haber escuchado una música maravillosa con despliegue de imágenes y colores en movimiento y aunque no ven a nadie no se sienten solo, otras personas con la misma experiencia sí ven a personas conocidas o familiares que los reciben plenos de felicidad en un hermoso jardín, una paz interior y una armonía que jamás habían experimentado les invadía su ser, además de escuchar los comentarios, pudieron leerles el pensamiento.
En algunos casos es la sacudida lo que los retorna al cuerpo y en otras ocasiones es un familiar fallecido que los toma de la mano y los conduce a un túnel, en este recorrido conforme avanza hacen un recuento de su vida pasada recordando todos los detalles, de pronto, la luz se hace más intensa, una fuerte sacudida y todo desaparece de golpe, empiezan a sentir el dolor las sensaciones agradables desaparecen, ¡están vivos!
He conocido y conozco amistades que al estar al borde de la muerte vieron un túnel en el cual una luz intensa iluminaba la salida.
Uno de mis amigos entró al túnel pero no llegó a la salida, el aún vive. Otro que murió, durante su agonía siempre vio durante su estancia en el hospital, una puerta abierta que irradiaba un resplandor intenso y decía “esa puerta me está esperando”.
La mayoría de los moribundos, o los que han regresado de la muerte ven a sus seres queridos que los están esperando sonrientes o que los toman de la mano.
La doctora Elizabeth Kübler-Roos se graduó en Zurich, actualmente ejerce como profesora de psiquiatría en la Universidad de Chicago es autora de varios libros referentes al tema de la muerte.
Ella nos dice que ha vivido varias de estas experiencias extracorporales como prefiere llamarlas. En una ocasión le ocurrió espontáneamente. Cuando volvió a su cuerpo no solamente habló de luz, armonía y belleza, sino que la vida de ultratumba es agotadora.
Según ella, en el más allá se van a cumplir todos los deseos que no hemos visto satisfechos aquí en la tierra. Quienes siempre quisieron componer una gran sinfonía lo harán allí. Quienes se quedaron con las ganas de caviar y beber champán, todos los días allí lo tendrán y quienes anhelaban ser sabios allí lo serán. Pero no solo se hará realidad todo lo bueno o bonito que aspiramos en la vida, sino también nuestros pensamientos menos nobles, las manías y obsesiones pueden llegar a convertirse en problemas muy serios y los temores se acrecentarán como por arte de magia. Solo cuando todos los instintos y neurosis hayan sido vencidos las llamas del purgatorio se apagarán y la entrada al paraíso quedará libre. Esto es lo que nos comenta la doctora Kübler-Roos.
Estimado lector, de estas experiencias se han escrito libros y ha corrido mucha tinta sobre el papel y en ninguno de estos casos se ha tratado de personas desequilibradas, son gente con credibilidad, yo dejo a tu criterio todo lo anterior porque realmente tú y yo aún no lo vivimos.
Es muy doloroso ver morir a un familiar o a un amigo y rehuimos el momento de estar con ellos en el momento final de su existencia, ¿pero te has puesto a pensar cuanto necesita de nuestra presencia y ayuda en ese instante, el miedo lo invade porque sabe que va a enfrentar un misterio, no sabe qué hacer, los errores cometidos le muerden el alma.
Simplemente tomémosle de la mano y digámosle aquí estoy, no temas todo va a estar bien, te espera tu creador que es un Dios de perdón y en un silencio que no necesita palabras, esperar el cese pacífico de las funciones del organismo, su muerte es como cuando se consume una vela que nos alumbró por un tiempo la existencia, llenando de luz lo que pudo ser sombras sin su existencia.
Con la muerte aprendemos que somos únicos, de la fragilidad, limitación y finitud de nuestra vida.
Paciente lector, te agradezco tu atención prestada a estas líneas y te deseo que la paz y la armonía reinen en tu hogar.

Tu amiga.
Alma Rosa González Herrera.