domingo, 6 de mayo de 2012

Onírico


Poesía
Alma Rosa González Herrera


Un bostezo con fauces de humo
exhala pisadas de suela melancólica.
En el tobogán silente del sonido
las amorfas siluetas cobran vida.
En el nocturno festival  de grillos y cocuyos
los ojos del murciélago beben sueños.
Madrugada inconsciente,
envuelta en su capullo
diafragma de reloj, fuga que vuelve.
En suspiros de luz se baña la obsidiana,
el iris de mis ojos aletea perturbado,
lagrimas descalzas pisotean mis mejillas.
Espigas germinadas en el núcleo del astro
trasmutan en pavilos en el ardiente espacio
y el duende de la noche
se esconde en el desván del sol.