martes, 17 de abril de 2012

A la media noche

Poesía
Ariosto Uriel Hernández


A la medianoche
el aroma de la mar
sacrifica la clara presencia
de las ciudades.

Estoy solo. Solo
con las herrumbrosas
miradas de las letras
ancladas en mis recuerdos.

Con los labios del tiempo
pronuncio las palabras
y tapizo los silencios.
(He cazado los murmullos
debajo del olvido
he enjuagado al borde del aliento
los sueños del pasado).

La mar guarda los secretos
~navego hacia adentro
comienzo a mirar sus sombras: