miércoles, 1 de febrero de 2012

Descripción botánica de la Vainilla de Papantla

Vainas de Vainilla verde y beneficiada.
Foto: Ariosto Uriel Hernández


Por Maclovio Sosa Palomino
(+ Cronista Vitalicio de Zozocolco)


La clasificación botánica de esta orquídea totonaca denominada Xánat es la siguiente:

Reino vegetal; grupo espernafitas; clase angiosperma; sub-clase monocotiledóneas; serie dialipétales; orden cinandreales; sub-órden niocisaceas; familia orquídeas; sub-familia pleonandras; tribu ofrideas; género vainilla; especie planifolia, y nombre regional: Xánat.

Esta especie (planifolia) una de las más finas que produce el fruto más aromático, es originaria de la zona vainillera mexicana, es un producto perenne trepador que se desarrolla sobre árboles soportes a los cuales se adhiere por medio de raíces garras, pudiéndose desarrollar en soportes muertos, cercas de alambre, caballetes de madera… puesto que no se trata de una planta parásita.
Raíces en una planta de vainilla.Foto: Abel Hernández García
Posee dos clases de raíces propiamente dichas. Las primarias que son las que desarrollan durante los dos primeros años de vida de la planta, nace de los entrenudos que se encuentran bajo la capa superficial de la tierra desempeñando la función de nutrir a la orquídea durante los dos primeros años y parte del tercero; más adelante por lo general se pudren y desaparecen, siendo entonces sustituidas por las raíces secundarias o adventicias. Estas raíces adventicias nacen de las axilas de las hojas, hasta una altura de 1.25 metros más o menos, sobre la superficie del suelo, su desarrollo principal a un lado, de las raíces garras, no se confunde con estas, puesto que tienen un geotropismo positivo siguiendo por lo general un desarrollo en contacto con la corteza del árbol soporte, hasta llegar a la capa superficial del suelo, donde se desarrolla horizontal y superficialmente, desarrollo que dependerá de la mayor o menor cantidad de capa vegetal que el suelo tenga; son de un color verde grisáceo en su parte aérea y en su parte subterránea tiene un color blanquizco debido a los numerosos pelillos absorbentes que en toda su capa epidérmica se han desarrollado hasta de dos metros alrededor del árbol soporte y llegan a tener un diámetro de menos de un centímetro; son extremadamente sensibles a los efectos de la sequía, marchitándose cuando está prolongada, así pues uno de los factores determinantes en el éxito del cultivo de esta orquídea, es el buen desarrollo de estas raíces adventicias, para lo cual es necesario acondicionar el medio con el máximo de factores favorables (sombra bien graduada, suelo con capa vegetal adecuada, etc.), y así obtener mayor rendimiento y calidad.

El bejuco de esta orquídea, representa al tallo, el cual es carnoso, cilíndrico, formado por entrenudos, de color verde obscuro, su desarrollo longitudinal alcanza varios metros (casos excepcionales hasta 100) se ramifica poco y tiene un diámetro que oscila entre 1 y 2 centímetros.

Las hojas son subsusiles, alternas, simples, enteras, oblongas y ocaslo-oblongas, contraídas en la base con un peciolo corto; de una longitud de 10 a 20 cm por 3 a 7 de ancho, paralelinervadas, carnosas, acuosas, conteniendo una substancia urticante de sabor acre al igual que toda la planta.

La florescencia de la vainilla comúnmente se denomina “Maceta”, las flores se encuentran dispuestas en espigas axilares y constituidas por 10 a 20 flores colocadas en espiral; el color de las flores es verde pálido de una longitud de 5 a 8 cm; son efímeras, duran abiertas menos de 24 horas desprenden un débil y fragante aroma.
Flor de vainilla.
Foto: Rocío Fabiola Lemmo R.
Como todas las orquídeas se componen de 6 piezas, 3 externas, representando a los sépalos y 3 internas las que representan a los pétalos; 5 de estas piezas son semejantes; diferenciándose 2 de ellas en que los tres sépalos tienen una nervadura ventral muy pronunciada, la sexta pieza denominada labellum, encontrándose enrrollado en forma de cucurucho, está soldado en parte con el giosperma, en la extremidad de ella se encuentra el estigma y el estambre; el estigma, está cubierto por dos valvas, una oculta a la inferior del estigma, por lo que para que se efectúe la polinización de la flor, es necesario un estímulo extraño a ella, controlándose por la fecundación artificial, con la intervención del hombre, pues la fecundación natural entomófila, debido a lo anterior resulta en ocasiones prácticamente nula.
Flor de vainilla. Foto: Diego Aguilera Madero


El ovario llega a su longitud máxima después de los 40 días de verificado la fecundación y su maduración hasta los siete u ocho meses.

El fruto es una cápsula carnosa, dehiscente, ligeramente triangular, casi cilíndrica cuando está verde y deprimida cuando está beneficiada (deshidratada) de 15 a 20 centímetros de longitud por 10 a 15 mm de diámetro, tiene tres caras superficiales apenas perceptibles, algo encorvado, de color verde al principio y al madurarse toma un color amarillo obscuro, después se le ve finalmente rugoso en sentido longitudinal por efecto de la deshidratación. Su color entonces es café negruzco, o achocolatado y parece a veces cubierta por una eflorescencia blanca y cristalina formada por finos cristalillos de vainillina, a principio aromático principal. En su interior contiene una pulpa de color negro rojizo y de olor suave, agradable y balsámico y de sabor acre picante y aromático, con el tiempo pierde una gran parte de aroma que es muy fugaz.

En su corte transversal es ligeramente triangular presentando 3 placentas y cada una de ellas dividida en dos lóculos en los que están insertadas las semillas, las cuales son numerosas, pequeñas y negras, teniendo el aspecto como limadura de hierro oxidado.

Entre cada 2 placentas hay un gran número de papilas que agregan una sustancia parda ganulienda que sube a las semillas formando con éstas una especie de pulpa que comunica al fruto su olor y sabor agradable.

El fruto en vía de desarrollo es de un color verde obscuro y aparece poco a poco en toda la vaina un matiz verde claro, ya no es brillante en la superficie y más adelante se torna un color amarillo pálido. Para entonces la vaina, está en el punto de maduración correcta y puede procederse a su cosecha, con el fin de que se beneficie y se obtenga después de ella un producto de buena calidad, se requiere:

a) Que presente en general el aspecto amarillo pálido en toda la superficie del fruto.

b) Que las aristas laterales sean distintamente amarillentas y

c) Que las líneas colocadas bajo la epidermis sean amarillas o verde amarillas.

Cuando el bejuco está enfermo hay frutos que maduran antes de tiempo denominándoseles a éstos frutos “Vainilla pinta” y “Rajada” presentando las siguientes características: La primera de las citadas tiene coloración achocolatada en parte de su superficie precipitando por el lado contrario al pezón, hasta que se cae y si no se recoge del suelo se pudre fácilmente; la otra, la “Rajada”, se abre su línea de dehiscencia y por lo tanto demerita mucho en su presentación, hay que cosecharla antes de que se abra por completo. La vainilla “rajada” se presenta también cuando se deja madurar demasiado tiempo en la venta, ya que en forma natural, presenta dehiscencia.

Las dos categorías de la vainilla anterior al beneficiarse deben partirse en pequeños trozos de 3 a 4 cm constituyendo la clase como “picadura”.