miércoles, 1 de febrero de 2012

Cultivo de la vainilla en Papantla

Plantas de vainilla.
Foto: Abel Hernández García
Por Maclovio Sosa Palomino
(+ Cronista Vitalicio de Zozocolco)

La vainilla se produce en México, en los estados de San Luis Potosí, Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Puebla, con un total de unas 6,300 Has., siendo la zona principal la del estado de Veracruz con 5,497 Has., siguiendo la de Puebla con 741 Has. (Datos de 1953, los últimos datos estadísticos son de 1954 y consignan un total de 5,710 Has., cultivadas de vainilla), entre los dos estados producen más del 98% del total; esta región, la clásica vainillera, se encuentra situada entre los 90° 50’ y 20° 45’ de Latitud Norte y a los 96° 43’ de Longitud H. Deg., comprendiendo los siguientes municipios: Coatzintla, Papantla, Coxquihui, Zozocolco, Gutiérrez Zamora, Tecolutla, Nautla, Martínez de la Torre y Misantla del estado de Veracruz y San José Acateno del estado de Puebla.

CLIMA. El clima de la zona vainillera puede definirse de acuerdo con la clasificación del Dr. Warren Thornotwaite, dividiendo la zona vainillera en dos regiones, la región costera, que es una faja de unos 40 kms., y la región montañosa comprendida entre los 30 y 60 kms de la costa. La primera región tiene un clima B® (A1) es decir: húmedo, sin estación seca bien definida, semicálida sin estación invernal definida. La segunda región que comprende la parte montañosa tiene un clima A® (a’) es decir: muy húmeda, sin estación seca bien definida. Semicálido sin estación invernal definida.

Toda esta región está bajo la influencia de los vientos del Norte desde mediados del mes de Septiembre hasta principios de Mayo, los nortes se caracterizan por ser fríos, húmedos y ventosos; en los meses de invierno, con nubosidades y precipitaciones persistentes. La altura sobre el nivel del mar de la región vainillera oscila entre los 0 a 150 mts., como promedio; la vegetación es selva más o menos alta típica en el trópico.

Suelos. Los suelos de la región vainillera son considerados, en su mayor parte como migajones arenosos, de buen drenaje, con bastante buena preparación de materia orgánica, de calcio, de nitrógeno, fósforo, potasio, así como elementos menores esenciales; el PH oscila entre 6.5 y 7.5, aunque predominan los cercanos a 7 entre Pj. 7.2, es decir, ligeramente alcalino.
Plantación de vainilla. Foto: Diego Aguilera Madero

Continúa el acondicionamiento del vainillal, dirigiendo la yema terminal y ya también algunas auxiliares, distribuyéndolas lo mejor posible, en el árbol soporte. La labor del chapeo o limpia se efectúa durante los meses de octubre o antes, según el estado de desarrollo de la hierba, haciendo una especie de cajete alrededor del árbol soporte, de 1 metro de diámetro más o menos, teniendo cuidado de que el corte de la hierba se haga alto, cuando menos unos 8 o 10 cm., sobre la superficie del suelo, con el objeto de evitar lastimar las raíces de la vainilla, las cuales son sumamente superficiales y sensibles al Sol.

Durante los meses de abril y mayo florecen los vainillales, en esa época se efectúa la fecundación artificial utilizando obreros especializados. Esta operación consiste fundamentalmente en lo siguiente:

Se toma la flor abierta entre los dedos índice y medio de la mano izquierda, colocando al índice en el dorso de la columna o gimnosperma para que sirva de apoyo y con una astilla o estilete de madero o de tarro, se desgarra la parte de la corola que tiene forma de capuchón, el labelum, desplazándolo hacia abajo, dejando así al descubierto los órganos sexuales, luego con el estilete, se lleva el polen de la antera del órgano masculino al estigma del órgano femenino, quedando de esta manera la polinización de la flor.
Fecundación de la flor de vainilla. Foto: Diego Aguilera Madero

La fecundación artificial siempre se hace durante las mañanas entre las siete y diez horas, etapa en que se estima la flor más receptiva.

Cuando se hace la fecundación se procura de acuerdo con el estado de desarrollo del bejuco, fecundar un determinado número de flores, las demás se eliminan, a fin de que los frutos tengan buen desarrollo.

El acondicionamiento del vainillal se efectúa cada vez que se hace una labor en él, pues se aprovecha la gente para más o menos acomodar los bejucos en los árboles soportes.

Durante los últimos días de septiembre, unos 15, y los primeros 15 de octubre los agricultores empiezan a establecer una vigilancia constante día y noche de su vainillal, para evitar en lo posible los robos de las vainas, que ya en estos momentos tienen valor, desgraciadamente en esta región si bien es cierto que de la vainilla viven 10,000 familias totonacas, no todas lo hacen de su “cultivo”.

Por lo general a fines de octubre o principios de noviembre se empieza a efectuar la cosecha, por Decreto que más adelante se comenta. Debe iniciarse el 15 de Noviembre, la cosecha se vende en seguida pues los agentes de compras de los beneficiadores exportadores, se presentan ofreciendo buenos precios a los agricultores, originándose una especie de competencia entre ellos mismos. El estado físico de la vainilla hace que sea fácil para los ladrones nocturnos ocultar el producto y en consecuencia se propician los robos tan frecuentes en la región, problemas bastante serios, pues son numerosos los vainillales que muchas veces se prefieren abandonar por falta de garantías.

Antes de que se efectúe la cosecha total, se verifica irregulamente la recolección diaria de la vainilla aún si madura con mucha anticipación debido a diferentes causas, algunas por enfermedad del bejuco, exceso de sombra, irregularidad de las condiciones climáticas, etc., etc., (por Decreto no es posible fijar fecha de maduración). A la cosecha de este tipo de vainilla se le llama “pinta y rajada”.