jueves, 16 de febrero de 2012

Cuando el mono quiso hablar

Efigenio Morales Castro
En su prólogo de la Ideología alemana, Marx escribió que “Hasta ahora, los hombres se han formado siempre ideas falsas acerca de sí mismos, acerca de lo que son o debieran ser. Han ajustado sus relaciones a sus ideas acerca de Dios, del hombre normal, etc. Los frutos de su cabeza han acabado por imponerse a su cabeza. Ellos, los creadores, se han rendido ante sus criaturas. Liberémoslos de los fantasmas cerebrales, de las ideas, de los dogmas, de los seres imaginarios bajo cuyo yugo degeneran”.
            Hago uso de esta cita, para dar respuesta al autor del folletito titulado Los cantos del abismo; naturalmente, me refiero al señor Andrés Bolaños. No estoy haciendo publicidad al texto, porque si alguien corre a comprarlo, no lo podrá adquirir en las librerías: carece de ISBN. Pero no se desanimen, está en trámite  Y digo que voy a dar respuesta, porque mediante la cita un tanto extensa de don Carlos Marx, encaja el mensaje del señor citado sobre mi persona. Para ser sincero, yo esperaba una respuesta en torno a los dos primeros textos que subí: sobre organización y el cómo debemos difundir la literatura. Creo que fui claro cuando dije que tengo un compromiso con un proyecto, y ese proyecto se llama Unión Estatal de Escritores Veracruzanos. Pues bien, vuelvo a repetir que pensé lo que he mencionado. Pero qué equivocación. El señor Bolaños, en vez de proponer, saca a luz sus problemas internos y responde mediante ofensas dizque para desacreditar a uno como ser humano. Tuve que hacer un esfuerzo para entender lo que trata de decir. Me explico: el mensaje lo inicia de la siguiente manera:
Andrés Bolaños Mis niños, lean los artículos antes de contestar.
De inicio, esta entrada de su mensaje no me dice nada. La redacción es mala, indigna de alguien que se dice poeta. Creo que el no conocer la función de la Sintaxis, origina que el señor Bolaños cometa este tipo de errores. Es cierto que, como escribió Leonor Tejada, “El idioma es un instrumento y, como tal, también se desgasta y se deforma; el milagro consiste en que, aun desfigurado y alterado, siga sirviendo”. Pero si todo mundo quiere desfigurarlo, ¿qué será del idioma?
            Desde el primer escrito que publicó  Andrés Bolaños en contra de Martha Elsa Durazzo, en donde hace uso de la majadería, la calumnia, en pocas palabras, su idea perversa hecha palabra, ofendió al idioma. Acordándome de esa actitud grotesca, también  pregunto: ¿qué quiso escribir en esa hoja panfletaria: artículo de opinión o intento de ensayo? Y cuestiono, porque supuestamente el también cuestionó mis dos respuestas anteriores. Para eso, me pidió que buscara “argumentos de este milenio”.
            Creo que para defender un proyecto, no hacen falta argumentos del milenio, sin embargo, parafraseando a  Liliana Weinberg, “…podemos decir que en el ensayo el que piensa escribe”. Aunque esto es general, porque en el panfleto que  escribió el señor Bolaños, sí hay pensamiento, pero no artículo de opinión ni ensayo. Sin embargo, el poeta olvida que la escritura es camaleónica, pues se adapta a las circunstancias sociales de cada época; por algo John Hollowell argumentó que la novela tradicional (esto en los años sesentas), es decir, la ficción, comenzaba a sufrir cambios, puesto que “Más que las novelas de los sesenta, el nuevo periodismo y las “novelas de no ficción” han servido a la función de ficción; han iluminado los dilemas éticos de nuestros tiempos y trasmitido los principales problemas de estos años”. Entonces, ¿para qué tanta palabrería en torno a un cuestionamiento fuera del alcance de su propio razonamiento? En este sentido, no está en discusión los géneros artículo de opinión ni ensayo, porque lo que rueda son las palabras irresponsables del poeta Bolaños, su pensamiento hecho añicos: grupúsculo de escritores, personas que le sirven como empleados a Martha Elsa Durazzo, entre lo más ofensivo que escribió sobre los integrantes de la Unión. En este sentido, los ataques del señor Bolaños, no han sido en ningún momento, construcción de palabras creadoras, al contrario, está dando a conocer su lodo-pensamiento. Si él en vez de ofender, hiciera propuestas, estuviera contribuyendo con una actividad creadora, pues lo nuevo, siempre hace que se avance como ser humano, como lo manifiesta Vigotskii. Mas se encierra en su pensamiento egocéntrico y enano; esto le permite ofender, creyendo que está en lo correcto. Lo triste, es que también hay otros poetas pensamiento-enano que le siguen el juego. Se sienten los dueños de la verdad, del universo que los rodea, por eso, recomienda el poeta salir “…a pasear a otras ciudades”. Válgame dios, como si esto fuera requisito indispensable para hacer crecer la imaginación. El viaja mucho (eso creo) y sigue siendo un perverso mental. Por eso,  tuvo  razón Erich Fromm, cuando escribió que “El símbolo universal es aquel en el que hay una relación intrínseca entre el símbolo y lo que representa”.       Esa relación íntima, muy personal que existe con su lema, es su propia persona; pues él representa una satisfacción minera, es decir, de autoconsumo, de afuera hacia adentro. Por eso no puede respirar con el aire libertario que necesita para poder desprenderse de sus demonios. Los viajes son importantes, pero para que una persona pueda en realidad poder determinar su actitud no-torcida, lo que necesita es una reflexión profunda, no como poeta, sino como ser humano, pues antes que nada somos esto: seres humanos, pero parece que el señor Bolaños  no lo entiende. Johannes Pfeiffer escribió que “Concentración, iluminación del ser y verdad del sentimiento son conceptos no exentos de  ambigüedad”. Precisamente, el señor Andrés Bolaños, en cuanto a su actitud en torno a la Unión Estatal de Escritores Veracruzanos, es un impreciso, pobre en ideas. Y ante esta actitud de soltura vulgar y mediocre, todo lo justifica.  Pero dicha justificación no  alivia su mal de perverso superior, porque a fin de cuentas, todo  se lo ha atragantado su mente.
            Casi al final de su susodicho mensaje, escribió, “No confundan el vicio con la ideología, ni la mugre con el talento”.
            Excelente final. Y digo que es excelente, porque esa idea es clave para poder ubicar lo que este hombre tiene en la cabeza; hay necesidad de liberarlo de sus fantasmas cerebrales bajo cuyo yugo degenera, en las palabras de Marx; en este sentido, su discurso de recomendación es de autoconsumo. Y lo afirmo por lo siguiente: El primer documento que publicó bolaños en contra de Martha Elsa Durazzo, está precisamente  lleno de mugre, imposible de hacer un arte con esa acumulación de enojo vulgar. A esto, voy a hacer uso de las primeras palabras de Alfredo Kazin, cuando participó en una Conferencia sobre El Psicoanálisis y la imagen del hombre, en conmemoración del septuagésimo aniversario de Theodor Reik, en la ciudad de Nueva York, en mayo de 1958, y cuyo trabajo llevó por título El psicoanálisis y la cultura literaria de hoy.
“Hay, en Broadway, un joven inglés que grita, todas las noches, que está colérico, muy colérico. No obstante, si abrimos el libro de John Osborne Look Back in Anger (Recordando con ira), y averiguamos qué ha producido su cólera, haremos un sorprendente descubrimiento: no está furioso por razones específicas, como a menudo lo está la gente; está furioso por su incapacidad de experimentar la cólera, furioso porque le falta una razón para enfurecerse”.
Algo parecido sucedió al señor Bolaños: de repente se enfureció pero no se atreve a llamar las cosas con la verdad.
            Puede comprenderse la resistencia del señor Bolaños, por varias razones:
1.    Su estructura mental, como objeto directo de reflexión, entró en bancarrota (por esos demonios internos que lo hacen sentirse  hombre-clon, aunque  sus sueños no le digan la verdad: se convirtió en un hombre-fragmento seccionado).
2.    Como ser fragmentado: hombre-poder-violencia-lenguajelodo, quedó estrellado ante su propia fisonomía engañosa: también su espejo le gritó: ¡eres un farsante!
3.    Su egoísmo no acepta (y además soberbia y prepotencia), que ofendió de manera profunda, a quien de manera desinteresada, escribió un prólogo con palabras de aliento (“Andrés Bolaños De La Rosa, transparente, nos conduce a través de sí y su magisterio de letras, a mirar la profundidad abismal de su existencia…”).
4.    Que a diferencia del cuentista, el poeta saca su sentimiento de manera directa, (no necesita de voces narradoras ni de personajes),

“He venido para engañar y dividir
No a que me atrapes en unas simples páginas
Si existo invéntame tú solo
No tuve tiempo de inventarme
Yo espejo soy abismo
Yo soy Yo Soy
…”
5.    Que ha soñado con un poder, que sólo fue una quimera.
6.    Que la quimera se esfumó  junto con la palabra escrita…su palabra.
            Esto no es ideología, es una manera de ver el quebrantamiento de un poeta como ser humano; cómo poco a poco su moral va cayendo en la ruindad de su círculo óptico, que no ve el bosque, sino sólo el árbol, diría Jorge Dimitrov.
            ¿A qué vicio se refiere? ¿Acaso, ahora el señor Bolaños nos salió moralista? ¿Qué dirá de escritores como Poe, Phillip K. Dick, Aldous Huxley y otros  tantos, que supuestamente abusaron del Alcohol y las drogas? Me parece que el papel del escritor (y en particular del poeta) no es sancionar, sino ver la vida de otra manera, deleitarse o en última instancia, criticar la literatura de los demás escritores, pero bajo el régimen del conocimiento, no con actitudes moralistoides que lo único que dan a conocer es lo podrido del criticón. En este sentido, en cuanto a mí, tengo bien claro qué es el vicio y qué la ideología. Pobrecitos de los que no cuentan con lo segundo, porque no saben qué están haciendo en este mundo, cuál es su función social y hacia dónde quieren que camine la sociedad en donde se desarrollan.
            En cuanto a la mugre, ésta también puede producir arte, siempre y cuando sea el artista quien la conduzca. Esto lo valoramos cuando un cuento o novela nos introduce a la reflexión, con diferente manera de mirar pero nos introduce;  en algunas ocasiones hasta con fisonomía escatológica.  Incluso, este rasgo ya se había manifestado en la llamada  literatura de la independencia, con Fernández de Lizardi en particular, pues, como escribió Luis G. Urbina, “El  Pensador, en ninguna página de El Periquillo llega á ser inmoral; en bastantes, sin embargo, es sucio hasta el asco. Nótese, á  pesar de ello, su afán por presentar horrible y repugnante el vicio. Es la suya una prédica escatológica”. Por eso, la mugre puede ir de la mano con el talento, siempre y cuando el escritor tenga la capacidad de conductor en la transformación de la mugre en arte. Esto no lo entiende el señor Bolaños; jamás lo va a entender, mientras no reconozca la propia mugre moral que guarda muy dentro de su ser. Su promulgación de rebeldía nada tiene que ver con alguna corriente literaria; son berrinches, pues en eso se han transformado sus ideas.
            Quise dejar al último, el siguiente pensamiento que botó en su panfletito:
            “Efigenio querido, sigues siendo el alcohólico tirado en las banquetas y contratado por lástima por las prostitutas para defenderlas”.
            Ahora resulta que el señor Bolaños conoce mi identidad. Y no me refiero a mi genética del origen como individualidad humana, no, sino a mi responsabilidad dentro del campo social. Forma y contenido es lo que contamos los seres humanos para una identificación precisa; pero tal parece que el señor Bolaños no entiende nada de esto. ¿Alguien sabe lo que es dormir en una banqueta o una banca de parque, no precisamente alcoholizado? Esto es parte de la vida, de circunstancias sociales, pero jamás alguien, que se diga humanista, puede burlarse de algo así. Esa es una actitud de pensamiento fascista, de tiranía mental.
            Pero, pienso que el fondo del asunto, fue utilizar mi nombre para manifestar su desprecio hacia las mujeres, y en particular, hacia las prostitutas. ¿Por qué tanto odio hacia estas mujeres que son azotadas por la inclemencia social? Eso sólo lo sabe el propio Bolaños. José Miguel Ibañez Langlois, escribió que “De la comprensión del poema pasamos ahora a la comprensión de su proceso creador; y, dentro de él, al estudio de su fase interna, o sea, de aquellos actos que se enfrentan con la interioridad más que con el trabajo exterior sobre el material artístico”. ¿Acaso la mujer no es un poema? Han existido escritores que han puesto en tela de la verdad en cuanto a su vida, a las prostitutas (aunque este término se escucha muy despectivo). Federico Gamboa fue uno de ellos.
            En fin, es difícil hacer entender a una mente torcida. Creo que si las prostitutas conocieran a Andrés Bolaños como poeta, y que además se enteraran del desprecio que siente por ellas…llorarían; conocerían la verdadera atmósfera de aquel que un día escribió:
“Me levanté de la oscura pus
Del vientre de mi madre
De su imbecilidad y su soberbia
…”
            Puede que el llanto fuera de mil razones.
Mas no sólo las mujeres pobres lloran; todas lo hacen. En este sentido, terminaré escribiendo las seis primeras líneas del poema Sonatina, de don Rubén Darío, escrito en el año de 1893:
“La princesa está triste…¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su bosa de fresa,
Que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
Está mudo el teclado de su clave sonoro;
Y en un vaso olvidada se desmaya una flor”.
            Pero…,¿qué princesa?