martes, 24 de enero de 2012

De visita en San Andrés Tuxtla


Abel Hernández García

Al llegar a San Andrés Tuxtla, lo primero que llamó mi atención fue el parque, amplio, con pequeñas pero suficientes áreas verdes, y una limpieza digna de admirar.
El hotel elegido para hospedarme fue uno que se encuentra frente al parque, con muy buen servicio, elevador, cuartos confortables y una bella vista hacia el parque, desde donde pude obtener una buena foto.
La llegada fue a eso de las 5 de la tarde, por lo que la mayoría de los restaurantes ya no tenían comida, pero nos informaron que dentro del mercado podíamos encontrar comida corrida (plato del día). El mercado se encuentra muy cerca, a dos cuadras del parque. El área de la comida está en la planta alta del mercado (al llegar no la encontrábamos y tuvimos que preguntar); aunque hay varios locales, a esa hora solo 2 se encontraban abiertos. La comida es buena y la atención también. Después de la comida, pedí un café, lo que me orilló a comprar después un kilo en grano. Mientras disfrutaba del café con una pieza de concha (porque no conocían otras piezas, incluso la mesera se rió cuando le pedí un chamuco), pude observar la diversidad de negocios que hay frente al mercado; uno de ellos me llamó la atención, pues anunciaba: "Puros auténticos". No me quedé con las ganas de pasar al local; sin embargo, no encontré los famosos puros, pero me ofrecieron otros más económicos hechos de "picadura", los cuales medían unos 15 cm y costaban $3.00.

La noche se vino encima, pero antes pude recorrer el centro histórico y conocer su iglesia, en donde tuve la oportunidad de observar una boda oficiada por el obispo en persona. La iglesia tiene bellos detalles: arañas que iluminan perfectamente el interior, el púlpito, la pila bautismal y muchas otras decoraciones y pinturas.
Al salir de la iglesia ya era de noche y me llevé una gran sorpresa, tanto la iglesia como el palacio municipal se encontraban iluminados con los colores del Mes Patrio (mi visita fue en septiembre). La iluminación era simple: un grupo de reflectores cubiertos con una película de color rojo y otros de verde, alternados con otros sin cubierta, con lo cual se podían apreciar 3 franjas de luz dispuestas a lo largo de la fachada. Un buen detalle.
Hay dos cosas que considero necesario mencionar:
Primero. Si bien es cierto que caminé pocas calles, no pude dejar de notar la admirable educación vial de los conductores, tanto de autos particulares como públicos.
Segundo. La limpieza del lugar es también motivo de elogio, pues tanto calles, banquetas, edificios y jardineras, se encontraban libres de basura.
San Andrés Tuxtla es un lugar que me dejó una buena imagen y que me gustaría volver a visitar para conocerlo más.