miércoles, 7 de diciembre de 2011

Es mi voz que te decía


Poesía
Epifanio Castillo Santiago
Haz un alto en tu sendero, caminante          
y en los brazos de Jesús el Salvador 
camino, verdad y vida abundante    
encontrarás, para que avances en su amor.
Aquí me tienes “hijo mío” esperando,          
ser el huésped de tu hogar será mi honor,    
dos milenios hace ya que estoy tocando      
tu corazón, para llenarlo de mi amor.
Quien su puerta ya me abrió él está conmigo           
y le comparto de mi pan y de agua viva,      
no tiene ya hambre ni sed y así contigo       
deseo darte mi paz desde aquí arriba.
La voz que a tu interior repiqueteaba           
no es tu conciencia, es mi voz que te decía: 
desde Belén hasta en la Cruz, de amor deseaba      
librar tu alma del pecado que te hería.
No hagas en vano el sacrificio de mi Padre 
quien me entregó a ti, ¡por amor, en tal manera!      
Incomparable al sacrificio de una madre,     
para que creas y tengas vida duradera.
En nada es útil recordar mi nacimiento        
al hombre ingrato al final de un calendario, 
si el corazón tiene vacío de amor por dentro;          
sin valorar que lo libré desde el Calvario.
Es por ello que a mi Padre yo le imploro      
en darte tiempo y te arrodilles... y le alabes 
en su Gloria majestuosa y con gran coro      
con Jesús, en su venida tú te salves.