viernes, 2 de diciembre de 2011

Amistades inolvidables: Yuya

Artículo
Alma Rosa González Herrera



La amistad con Obdulia Segura Acosta fue una amistad que nació en nuestra infancia, en la antigua escuela primaria Rafaela López Agüado. Desde entonces ya despuntaba como lideresa, su carácter alegre y decidido hacía que se le quisiera, su apoyo a las niñas más desvalidas era determinante para convertirse en su protectora, adoptando una actitud de enfrentamiento con las más grandes y agresivas.
Tuve la buena suerte de contar con su amistad y aprecio, fue poco el tiempo que convivimos en la escuela, pero suficiente para que brotara en nuestros corazones de niñas una amistad sincera. Fuente inagotable de cariño que perduraría hasta nuestra edad adulta, donde la madurez de pensamiento, las confidencias y el apoyo moral marcaban la pauta que terminaría cuando la luz de sus ojos se escapó y su corazón dejó de latir al compás de la música de la vida.
Fue de las primeras mujeres que incursionaron dentro del ámbito de la política papanteca, asumiendo diferentes cargos:
·         Secretaria de PEMEX
·         Comerciante
·         Secretaria general del mercado durante 15 años
·         Secretaria municipal del A.N.F.E.R. C:N.O.P.
·         Coordinadora municipal del C.I.N.
·         Presidenta regional de gestión social del P.R.I.
·         Regidora del H. Ayuntamiento Municipal de Papantla
·         Coordinadora Municipal y Distrital de O.E.M. P.R.I.
·         Candidata a diputada federal suplente del VI distrito electoral
·         Luchadora social incansable
No fue “monedita de oro” para algunas personas, sobre todo para aquellas que se movían muy cerca de ella en el círculo político; pues su carácter fuerte, decidido y claridoso no era del agrado de varios; sin embargo, hubo políticos que esto lo consideraron de gran valor, así como la fidelidad que siempre tuvo para su partido. Pero también hubo políticos que la vieron y la tomaron como su enemiga.
Yo la veía rodeada de muchas personas, algunas muy sinceras, otras no tanto, las primeras apoyándola en los proyectos políticos y otras en busca de algún beneficio; pero ella brindaba su apoyo moral y material sin hacer distinciones de ninguna naturaleza.
Obdulia fue una mujer que no conocía el miedo y nunca se arredró ante los embates de la vida, pues cuando esta le asestó duros golpes, nunca se quedó llorando en el suelo, siempre se levantó para seguir en la lucha.
Si en alguna ocasión su rostro denotó alguna huella de pesar, solo quienes la conocían íntimamente (su familia) lo percibió.
Se relacionó con gente de todos los estratos, gente de sociedad, gente humilde, diputados, presidentes municipales y gobernadores; llegando a tener con algunos de ellos una buena relación.
Disfruté de su amistad y de su cálida sonrisa, esta última aún la disfruto en estos momentos, pues estoy contemplando su efigie sonriente en la esquela que me enviaron sus familiares hace algún tiempo con motivo de los 80 días de su fallecimiento.
Por personas como ella, que he tenido la dicha de conocer, doy gracias a Dios. Agradezco a su hija e hijos las atenciones y muestras de cariño que tienen para mi persona y esta breve semblanza de YUYA es una forma de decirles que los aprecio porque en ustedes está la sangre y carne de mi inolvidable amiga, la que siempre estará en los recuerdos agradables de mi existencia y presente en mis oraciones.
Cuando la amistad es verdadera, aun cuando la distancia nos separe, o no nos veamos con frecuencia, sabemos que ahí estamos las amigas tendiéndonos las manos a través de la distancia; pero cuando la despedida es definitiva, se traspasan las fronteras del espacio y tiempo.
Me despido de ti deseándote que la paz y armonía reinen en lo que te rodea.

Reflexión:
La amistad pura sabe de placeres que nunca podrán gozar las almas mediocres.