sábado, 5 de noviembre de 2011

Laguna de Catemaco


Por Abel Hernández García

Después de algunas penalidades para llegar a Catemaco, presenciamos una gran exhibición de la ley “La oferta y la demanda”, en dos grupos de lancheros que compitieron con sus precios para ofrecernos uno muy asequible ($50.00 de $100.00 que costaba originalmente el paseo por persona); aunque al final de cuentas de baja calidad, según mi apreciación, pues esperaba más del recorrido, el cual fue muy apresurado, a tal grado que no recuerdo los nombres de los lugares que visitamos, salvo la Isla de los monos y Nanciyaga. Fuera del exprés recorrido, la vista desde la lancha es hermosa y se pueden apreciar bellos paisajes naturales del lago y sus alrededores, además de la vista urbanizada de la ciudad.  
La isla de los monos. Se encuentra en un extremo del lago y tiene una extensión muy pequeña para el propósito que tiene (reserva ecológica para los monos); como es natural, los animales no están al pendiente de la llegada de los turistas, de manera que ellos tratan de llevar su vida diaria sin darle importancia a los humanos que vamos con la intención de verlos y tomarles fotos. En realidad no tuve una vista cercana de ellos, la lancha se encontraba algo distante y por lo mismo, mi cámara no logró captar el momento como hubiera deseado. Lo que si pude percibir, es que son más grandes de lo que esperaba, según el lanchero, los monos pertenecen al tipo macaco originarios de Asia.

Nanciyaga. Es una reserva ecológica muy completa, un lugar ideal para convivir con la naturaleza, además de que tienes la oportunidad de conocer varias piezas arqueológicas de distintas culturas. La entrada tiene un costo de $50.00 por persona (en este lugar no nos dieron descuento), que incluye el recorrido y el apoyo de un guía (que resultó ser un estudiante que realiza prácticas en el lugar) que te explica brevemente lo más importante de las piezas y el lugar.

Esta reserva tiene mucho de qué hablar, para empezar, me llamó la atención el hecho de que cuenta con 3 tipos de temazcales, los cuales tienen un costo extra que alcanza hasta los $3,000.00 (el servicio es para grupo). Cuenta con un centro ceremonial que me hizo recordar el de Stonehenge por la colocación de las piedras en forma circular; más adelante se puede recibir una “limpia” en una casa ex profeso para ello (también requiere un pago extra) con uno de los brujos del lugar. Nos mostraron algunas piezas de utilería como árboles, usados en la filmación de películas famosas como Apocalipto. También nos mostraron el área que usan los brujos para sus ceremonias, es un espacio abierto con varias piedras a guisa de asientos alrededor de un centro común libre de vegetación. Para finalizar llegamos a una cabaña en la que aplican las mascarillas de barro; fuera de ella se encuentra un manantial desde donde puedes disfrutar del agua mineral natural. Por cierto, a lo largo del recorrido nos vamos encontrando, a distancias regulares, varias piezas arqueológicas (réplicas, desde luego) de diferentes culturas mesoamericanas.

Después del paseo, regresamos al embarcadero y fuimos invadidos por un grupo numeroso de comerciantes ambulantes, que nos ofrecieron una gran diversidad de productos entre los que se encontraban unos mariscos llamados tegogolos, y aunque siempre procuro consumir las comidas regionales, en esa ocasión no fui lo suficientemente valiente para comerlos, pues me dio desconfianza la forma en que los transportaban.
 Te comparto las otras fotos que tomé del lugar:
http://www.megapix.com/flash.php?flashtype=slideshow&itemid=BCHHTQX0P