sábado, 29 de octubre de 2011

La biotecnología nos hará más felices


"La base de la felicidad es la salud" afirmaba con rotundidad Richard Kivel (Rhapsody), fundador de Rhapsody Biologics. Y con 7.000 millones de personas sobre la Tierra, "hay mucha gente a la que hacer feliz, y a la que proporcionar energía, agua, transporte y combustibles, etc." Una de las tecnologías emergentes que va a hacerlo posible es, sin duda, la biotecnología. Además de su aplicación en el desarrollo de biocombustibles, así como el auge de la bioinformática, Kivel destacaba que la medicina personalizada es una de las primeras líneas de aplicación, seguida de la ingeniería de tejidos, que tiene un potencial extraordinario. “Parece ciencia ficción, pero podemos crear tejidos y órganos nuevos en el laboratorio”, afirmaba con entusiasmo el experto, que además augura que “la próxima generación de fármacos la crearán empresas de biotecnología con solo diez o doce empleados”, algo que hace unos años nos hubiese parecido impensable.

Por su parte, el español Ángel Cebolla, director general de la empresa Biomedal, explicó que el anticuerpo es “el fármaco nanotecnológico natural”. Usar anticuerpos monoclonales para tratar enfermedades como el cáncer, la artritis reumatoide, ofrece innumerables ventajas, ya que son seguros, llegan a casi todo el cuerpo, son específicos, son estables y acortan el tiempo de desarrollo.

Tras Ángel Cebolla intervino Robert Nicol, director de Operaciones de Secuenciación Genética y Desarrollo Tecnológico en el Broad Institute del MIT y la Universidad de Harvard, que confesó que su formación en ingeniería y construcción fue fundamental para investigar después sobre el genoma humano. "Comprendí que la ingeniería aplicada a la biología podría cambiar el mundo, y comprobé que la formación multidisciplinar es necesaria para el futuro de la biotecnología", concluía.