sábado, 16 de abril de 2011

La conquista de México

(Segunda parte)
Por Luis Jorge Rodríguez Parra


Con un grupo de aliados continuaron su recorrido pasando por Xalapa, rumbo a Tlaxcala, antes de llegar, Xicoténcatl le pidió a un pueblo aliado que peleara contra los extranjeros y el resultado favoreció a los españoles. Antes de llegar a Tlaxcala fueron nuevamente atacados por los guerreros de Xicoténcatl que también fueron vencidos por la falta de técnica militar y por la superioridad de las armas europeas. El 23 de septiembre de 1519, Cortés tomó las plazas de Tlaxcala y Huejotzingo, nuevamente el emperador azteca envió emisarios prometiendo pagar tributo, pero pedía a los castellanos que se detuvieran.
Para llegar a Tenochtitlán había dos caminos más accesibles por Huejotzingo y otro por Cholula, aunque los indígenas de este lugar eran aliados de los aztecas, Cortés no quería dejar posibles enemigos a sus espaldas. Cholultecas y un grupo de aztecas se prepararon para pelear contra los invasores, al ser derrotados los indígenas fueron confinados en un patio y acribillados por españoles, tlaxcaltecas y cempoaltecas. No menos de tres mil hombres murieron en esta acción, que se conoce como la matanza de Cholula. Después de pacificar la ciudad continuaron con la marcha hasta llegar a Ixtapalapa, donde fueron recibidos por Moctezuma quien los alojó en el palacio de Axayacátl. Convivieron con una paz relativa y este periodo lo aprovechó Cortés para enviar expediciones al Altiplano del Golfo de México. En Nautla un grupo de aztecas matan a varios españoles y con este pretexto Cortés hace prisionero al emperador azteca, obligándolo a condenar a morir en la hoguera a los participantes de esta matanza junto con Cuahpopoca, su líder. Al paso de los días el conquistador se enteró que Diego de Velázquez había enviado a Pánfilo Narváez con 1400 soldados para derrotar a Cortés y llevárselo preso. Cortés salió rumbo a la costa para hacerle frente a Narváez, a quien después de un breve encuentro los convenció a que se le uniera y participar en la conquista y el botín. Pero es preciso aclarar que al salir don Hernán Cortés de Tenochtitlán, dejó en su lugar a Pedro de Alvarado. Este personaje había mandado a asesinar a un grupo de guerreros mexicas que preparaban el sacrificio de guerreros en honor a su dios Tezcatlipoca, ya sea por temor y por no informarle a su capitán, que ya les había concedido el permiso para estas celebraciones, ordenó la matanza. Este hecho causó una reunión natural y los indígenas se sublevaron y sitiaron a Pedro de Alvarado y a sus hombres, en ese momento Cortés regresaba con los suyos y los hombres de Narváez. Estando prisionero el emperador mexica, Cuitlahuac se puso al frente de sus guerreros en una abierta rebelión. Cortés obligó a Moctezuma a salir y aplacar dicha rebelión y pese a sus palabras, lo hirieron con flechas y piedras hasta que murió.
Los españoles lograron romper el sitio y escaparon por Tlacopan, al ser descubiertos se produjo una feroz batalla y de la retaguardia sólo lograron sobrevivir Pedro de Alvarado y otros cuatro españoles y ocho tlaxcaltecas. Dicen que el conquistador al ver muy herido a su amigo Alvarado le saltaron unas lágrimas en los ojos. Este hecho fue el día 30 de junio de 1520, conocido como La noche triste (El que Cortés lloró debajo de un ahuehuete en Popotla es pura fantasía; cita de Bernal Díaz del Castillo). Siguieron por Tacuba Azcapotzalco, al llegar cerca de Otumba fueron atacados por un ejército indígena quienes al ver que mataron a su jefe se dispersaron y así fue como los españoles pudieron llegar a Tlaxcala. En esta población Cortés se repuso del fracaso sufrido y durante seis meses se preparó para derrotar a los aztecas. Construyeron unos barcos para aislar la ciudad de Tenochtitlán en las cuatro salidas que tenía a tierra firme: Tecpan, Xochimilco, Tlacopan y Coyoacán.
Al mismo tiempo Cuitlahuac, que ya era emperador, mandó emisarios a los pueblos que eran sus tributarios solicitando ayuda, éstos resentidos por los años en que sufrieron el yugo azteca, no acudieron al llamado. Los mexicas se acuartelaron en la ciudad donde pronto se sintió la escasez de alimento. Los españoles habían destrozado los acueductos, por lo que los mexicas tuvieron que sufrir el hambre, la sed y diezmados por una epidemia de viruela que trajo al país uno de los hombres que traía Pánfilo Narváez. El propio Cuitláhuac fue víctima de esta enfermedad. Esta situación ponía en serios aprietos a los mexicas quienes nombraron a un nuevo emperador, Cuauhtémoc. La lucha se hizo más brutal, mostrándose inteligencia, valor y audacia en los dos bandos.
El sufrimiento de la población fue terrible, y al ver Cuauhtémoc la desesperada situación de su pueblo, decidió salir en canoa con varios de sus guerreros para solicitar ayuda a los pobladores del altiplano, durante la travesía fueron capturados por los marineros del bergantín que capitaneaba García Olguín. Al ser llevado ante Cortés, Cuauhtémoc le dijo: -Malinche, ya hice lo que me correspondía en defensa de mi ciudad, vengo prisionero y a la fuerza ante tu persona, por eso te pido que tomes este puñal y mátame con él.
El 13 de agosto de 1521, es decir, dos años y medio de la llegada de Hernán Cortés se realizó la conquista de la gran Tenochtitlán, donde tiempo después se hicieron los trazos donde nacería la nueva ciudad, la hoy llamada Ciudad de México, y desde ahí se iniciaría la colonización y la repercusión que ésta causó en el ámbito nacional.