sábado, 23 de abril de 2011

Generación Ni - Ni

Por Abel Hernández García


 
Estoy convencido de que el reposo absoluto no existe, y no hablo sólo en términos físicos sino en todos los aspectos; partiendo de esa idea, considero que existen tres tipos de movimientos: la involución, la evolución y la re-evolución; socialmente cada una se ha presentado en distintas épocas de la humanidad, y después de la última re-evolución, parece que nos acercamos a una involución, pues existe un gran problema social en casi todo el mundo al que se ha denominado Generación Ni – Ni; la cual está formada por personas mayores de edad (nacidos entre el 79 y el 92) que como factor común, Ni estudian, Ni trabajan (de ahí el nombre), y tienen claras intenciones de no hacerlo, de hecho, ni siquiera tienen un proyecto de vida, son los hombres del mañana en nuestra sociedad.
Lo que comenzó con una sobreprotección por parte de los padres, quienes con las mejores intenciones, decidieron emprender una nueva forma de educar con una regla muy clara: evitar todo esfuerzo y sufrimiento a los hijos. Lo que dio como resultado unos jóvenes dependientes, irresponsables y carentes de todo aquello que un hombre debe poseer para ser considerado un adulto.
Desde luego, eso no era lo que esperaban los padres, sin embargo, su gran amor los cegó hasta el límite de “no retorno”; es claro que el resultado no es el esperado, pues aunque los padres lo hicieron con las mejores intenciones, olvidaron las leyes de la naturaleza que claramente nos muestra que la vida es una continua cadena de esfuerzos, no necesariamente de sufrimiento pero sí de esfuerzo, para conseguir logros.
El tiempo es algo relativo, lo que realmente define a un adulto es la experiencia obtenida, sin embargo, se considera que después de 18 años de vida, las personas ya han experimentado lo suficiente para convertirse en personas adultas con el tácito poder de la libertad, y entendamos la palabra libertad, ésta no significa hacer lo que a uno se le pegue la gana (eso es libertinaje), sino tener la opción de elegir qué hacer y aceptar la responsabilidad que conlleva la elección tomada.
El futuro de México se encuentra en manos de 7 millones de jóvenes Ni Ni, jóvenes que ven su futuro (y por desgracia también el de su país) con apatía y conformismo, jóvenes que no leen ni un libro al año, sin embargo, la mayoría tienen teléfono celular y acceso a internet, jóvenes que por apatía han deteriorado el lenguaje tanto oral como escrito, jóvenes que no desarrollaron su imaginación gracias a la tecnología; el futuro de México (y del mundo entero) se vislumbra precario.
Los psicólogos coinciden en que varios factores fueron determinantes para que esto sucediera, en la mayoría de los casos fue la situación económica; los padres de esta generación vivieron en su niñez una economía difícil, en muchos casos llena de privaciones, por lo que al crecer y formar una familia, consideraron necesario que tanto el padre como la madre debían trabajar para que a los hijos tuvieran todo lo que a ellos les faltó; con esta consigna, los hijos crecen bajo el cuidado de los abuelos, tíos u otro, quienes no ponen cuidado en su educación, no les inculcan valores y les dan lo que pidan sin merecerlo.
Ya con el resultado en las manos, ahora debemos preguntarnos ¿qué le espera a esta generación? Por una parte, es obvio que no quieren tomar responsabilidad y por lo mismo la retrasan, pero qué pasará cuando los padres no puedan seguir trabajando y, por consiguiente, no puedan seguir manteniendo a los hijos; varios psicólogos pronostican terribles consecuencias: una mayor depresión que terminará en la mendicidad y en el peor de los casos en el suicidio. Por otra parte, sin una preparación ni experiencia laboral, es muy difícil que logren conseguir empleo (considerando que en la actualidad hay gente profesionista que no lo logra), por lo que serán materia disponible para la delincuencia y el crimen organizado.
Sería una pérdida de tiempo buscar culpables, lo primordial es buscar una solución y considerando lo urgente de ésta, lo más conveniente sería que el gobierno financiara un programa como el que, a groso modo, describo a continuación:
  1. Impartir pláticas por profesionales con la finalidad de concientizar a los jóvenes de lo importante que son para la sociedad y la necesidad de que desempeñen una función activa y productiva para su país.
  2. Después de que sean conscientes, será necesario identificar sus aptitudes y talentos para que puedan ubicarse en áreas afines.
  3. Capacitación intensa en el área laboral.
Aunque la anterior propuesta sea refutable, creo firmemente que cualquier otra debe seguir esa secuencia de acción, pues es necesario que primero entiendan la importancia que tienen dentro de nuestra sociedad para después incorporarlos al área laboral en actividades que sean acordes a sus aptitudes, pues sin una concientización previa no van a cambiar de actitud ni van a ser productivos para el país.
Esperemos, por el bien de México, que la lección haya sido bien aprendida y en lo futuro evitemos solucionarles la vida a los hijos.