viernes, 25 de marzo de 2011

La conquista de México


Por Luis Jorge Rodríguez Parra
El personaje a quien correspondió la conquista del México precolombino nació en la ciudad de Medellín en el año de 1485. Su padre Martín Cortés, fue un hombre audaz y ambicioso. Su mamá doña catalina Pizarro, era una mujer muy inteligente. Estos fueron los atributos que heredó de sus padres Don Hernán Cortés y que lo ayudaron a conseguir su objetivo. Apto para la pelea y la diplomacia; es decir, soldado implacable y político sagaz. Don Hernán Cortés no quiso estudiar la carrera de Abogado, y contando con el apoyo de sus padres marchó a Santo Domingo, teniendo tan sólo 19 años de edad. Después viajó a Cuba, donde conoció al gobernador de la isla Diego Velázquez, quien más tarde se convirtió en su concuño.

Cortés fue encomendero, escribano y finalmente conquistador. Y como típico héroe, supo combinar el refinamiento y el arrojo. Don Diego Velázquez había escuchado por medio de los nativos del lugar (Caribes) que cerca de Cuba existían reinos muy ricos. Por lo que pensó conquistarlos a nombre de la corona española. Después de mandar dos expediciones que no lograron alcanzar el objetivo, decidió nombrar como capitán a su concuño para realizar la tercera expedición. Cortés se entusiasmó tanto que utilizó parte de su fortuna personal para realizar la citada expedición. Convocó a hombres de valía militar como: Pedro de Alvarado, Francisco de Montejo, Alonso de Ávila, Juan Velázquez de León, Diego de Ordaz, Cristóbal de Olid y llevando como copiloto mayor al célebre Antón de Alaminos que ya había participado en expediciones anteriores. Para el viaje contaba con 10 naves con su capitán cada una de ellas, además de 100 marineros, 508 soldados, 200 indígenas caribes, caballos, cañones, escopetas, etc. Pero si bien es cierto que iban muy bien preparados, Velázquez sospechó que lejos de Cuba Cortés iba a desconocerlo como autoridad y realizaría la conquista por su cuenta, como finalmente sucedió antes de que le quitaran el cargo. Cortés zarpó del cabo de San Antón en el año de 1519, dejando furioso a Velázquez.
En febrero de 1519 la expedición fondeó enfrente de la isla de Cozumel, lugar donde la suerte favoreció a Cortés, ya que rescató al misionero español Jerónimo de Aguilar, quien años antes había naufragado y fue rescatado por los indígenas mayas con quienes convivió muchos años y aprendió a hablar la lengua maya y llegaría a ser fundamental en la conquista. Prosiguieron su camino hasta río Grijalva, hasta llegar a Centla en el actual estado de Tabasco. Tuvieron un encuentro guerrero con los nativos mayas de Centla, a quienes derrotaron con relativa facilidad. Como botín de la victoria el cacique dio a Cortés muchos regalos y 20 doncellas, entre ellas una joven llamada Malitzín (Ver Revista número 39) a quien bautizaron con el nombre de Doña Marina, quien al enamorarse perdidamente del conquistador le prestó grandes servicios como intérprete, porque hablaba las lenguas maya y náhuatl.

La Malinche y Gerónimo de Aguilar fueron muy importantes para Cortés durante la conquista. Continuaron su camino hasta la isla de los Sacrificios. La llamaron de esta manera porque en sus playas encontraron muchos restos humanos, después llegaron a Ulúa y desembarcaron en la playa de Chachiucuecan. En esta costa Cortés recibió muchos regalos de Moctezuma. 100 tamemes (cargadores aztecas), le entregaron ropa de algodón, máscaras de mosaicos, objetos de plumas, figuras de animales elaborados con metales preciosos y un sol de oro del tamaño de una rueda de carreta, una luna de plata-oro y pepitas de oro, rogándole que tomara los regalos y que se marchara. Moctezuma, como todos los indígenas de Mesoamérica, era muy supersticioso, estaba seguro que en la persona del conquistador regresaba Quetzalcóatl (Ver revista número 38) para vengarse de los pueblos altiplanos, porque éstos lo desterraron de la ciudad de Tula, y él les prometió regresar en el año uno caña (ce acátl) y tomar venganza. Cortés llegó a Chachiucuecan en el año uno caña y era alto, blanco y con barba. Esta tradición oral le sirvió de mucho para apoderarse de la que estaba considerada como invencible (Tenochtitlan). Cortés valoró que sus intérpretes le tradujeron esta valiosa leyenda y se aprovechó de esos conocimientos.
El día 19 de abril de 1519. Fundaron la Villa Rica de la Vera Cruz, donde integraron un Ayuntamiento, que sería el primero en América. Este Ayuntamiento le dio el cargo de Capitán General y con ello desconoció la autoridad del gobernador de Cuba. Directamente con la autoridad de los reyes españoles y por cuenta propia inició la conquista. El primer paso que dio fue desmantelar sus barcos, no los mandó a quemar como afirman muchos historiadores, solamente conservó un barco para la comunicación con los reyes. Deja como munícipe a Juan Gutiérrez de Escalante y parte para Cempoala donde iniciaba el dominio Totonaco, el rey de este lugar informa a Cortés que tenían que pagar fuertes tributos a los aztecas. Estando el conquistador en dicho lugar se presentaron emisarios de Moctezuma a cobrar el tributo. Don Hernán pidió al rey que los hiciera prisioneros, para que surgiera la enemistad entre los dos pueblos, consiguiendo un aliado a su causa, días más tarde liberaron a los prisioneros, para que informaran a Moctezuma que ya no le pagarían más tributo y que en el caso de ser atacados serían auxiliados por los españoles.
Con un grupo de aliados continuaron su recorrido pasando por Xalapa, rumbo a Tlaxcala, antes de llegar, Xicoténcatl le pidió a un pueblo aliado que peleara contra los extranjeros y el resultado favoreció a los españoles. Antes de llegar a Tlaxcala fueron nuevamente atacados por los guerreros de Xicoténcatl que también fueron vencidos por la falta de técnica militar y por la superioridad de las armas europeas. El 23 de septiembre de 1519, Cortés tomó las plazas de Tlaxcala y Huejotzingo, nuevamente el emperador azteca envió emisarios prometiendo pagar tributo, pero pedía a los castellanos que se detuvieran.
Para llegar a Tenochtitlán había dos caminos más accesibles por Huejotzingo y otro por Cholula, aunque los indígenas de este lugar eran aliados de los aztecas, Cortés no quería dejar posibles enemigos a sus espaldas. Cholultecas y un grupo de aztecas se prepararon para pelear contra los invasores, al ser derrotados los indígenas fueron confinados en un patio y acribillados por españoles, tlaxcaltecas y cempoaltecas. No menos de tres mil hombres murieron en esta acción, que se conoce como la matanza de Cholula. Después de pacificar la ciudad continuaron con la marcha hasta llegar a Ixtapalapa, donde fueron recibidos por Moctezuma quien los alojó en el palacio de Axayacátl. Convivieron con una paz relativa y este periodo lo aprovechó Cortés para enviar expediciones al Altiplano del Golfo de México. En Nautla un grupo de aztecas matan a varios españoles y con este pretexto Cortés hace prisionero al emperador azteca, obligándolo a condenar a morir en la hoguera a los participantes de esta matanza junto con Cuahpopoca, su líder. Al paso de los días el conquistador se enteró que Diego de Velázquez había enviado a Pánfilo Narváez con 1400 soldados para derrotar a Cortés y llevárselo preso. Cortés salió rumbo a la costa para hacerle frente a Narváez, a quien después de un breve encuentro los convenció a que se le uniera y participar en la conquista y el botín. Pero es preciso aclarar que al salir don Hernán Cortés de Tenochtitlán, dejó en su lugar a Pedro de Alvarado. Este personaje había mandado a asesinar a un grupo de guerreros mexicas que preparaban el sacrificio de guerreros en honor a su dios Tezcatlipoca, ya sea por temor y por no informarle a su capitán, que ya les había concedido el permiso para estas celebraciones, ordenó la matanza. Este hecho causó una reunión natural y los indígenas se sublevaron y sitiaron a Pedro de Alvarado y a sus hombres, en ese momento Cortés regresaba con los suyos y los hombres de Narváez. Estando prisionero el emperador mexica, Cuitlahuac se puso al frente de sus guerreros en una abierta rebelión. Cortés obligó a Moctezuma a salir y aplacar dicha rebelión y pese a sus palabras, lo hirieron con flechas y piedras hasta que murió.
Los españoles lograron romper el sitio y escaparon por Tlacopan, al ser descubiertos se produjo una feroz batalla y de la retaguardia sólo lograron sobrevivir Pedro de Alvarado y otros cuatro españoles y ocho tlaxcaltecas. Dicen que el conquistador al ver muy herido a su amigo Alvarado le saltaron unas lágrimas en los ojos. Este hecho fue el día 30 de junio de 1520, conocido como La noche triste (El que Cortés lloró debajo de un ahuehuete en Popotla es pura fantasía; cita de Bernal Díaz del Castillo). Siguieron por Tacuba Azcapotzalco, al llegar cerca de Otumba fueron atacados por un ejército indígena quienes al ver que mataron a su jefe se dispersaron y así fue como los españoles pudieron llegar a Tlaxcala. En esta población Cortés se repuso del fracaso sufrido y durante seis meses se preparó para derrotar a los aztecas. Construyeron unos barcos para aislar la ciudad de Tenochtitlán en las cuatro salidas que tenía a tierra firme: Tecpan, Xochimilco, Tlacopan y Coyoacán.
Al mismo tiempo Cuitlahuac, que ya era emperador, mandó emisarios a los pueblos que eran sus tributarios solicitando ayuda, éstos resentidos por los años en que sufrieron el yugo azteca, no acudieron al llamado. Los mexicas se acuartelaron en la ciudad donde pronto se sintió la escasez de alimento. Los españoles habían destrozado los acueductos, por lo que los mexicas tuvieron que sufrir el hambre, la sed y diezmados por una epidemia de viruela que trajo al país uno de los hombres que traía Pánfilo Narváez. El propio Cuitláhuac fue víctima de esta enfermedad. Esta situación ponía en serios aprietos a los mexicas quienes nombraron a un nuevo emperador, Cuauhtémoc. La lucha se hizo más brutal, mostrándose inteligencia, valor y audacia en los dos bandos.
El sufrimiento de la población fue terrible, y al ver Cuauhtémoc la desesperada situación de su pueblo, decidió salir en canoa con varios de sus guerreros para solicitar ayuda a los pobladores del altiplano, durante la travesía fueron capturados por los marineros del bergantín que capitaneaba García Olguín. Al ser llevado ante Cortés, Cuauhtémoc le dijo: -Malinche, ya hice lo que me correspondía en defensa de mi ciudad, vengo prisionero y a la fuerza ante tu persona, por eso te pido que tomes este puñal y mátame con él.
El 13 de agosto de 1521, es decir, dos años y medio de la llegada de Hernán Cortés se realizó la conquista de la gran Tenochtitlán, donde tiempo después se hicieron los trazos donde nacería la nueva ciudad, la hoy llamada Ciudad de México, y desde ahí se iniciaría la colonización y la repercusión que ésta causó en el ámbito nacional.

Publicado en ¿K'atsiyatá? La Revista Cultural de Papantla No. 42