lunes, 28 de febrero de 2011

El sueño de Petra


Cuento Marina Alvarado Morales
Petra cuenta con diez años de edad y cursa el cuarto grado de educación primaria en la escuela de su comunidad.
Es una niña más del poblado de Poza Seca, lugar que se localiza en esta región.
Su vida no tiene mayor atractivo que la de su propia niñez, que le hace ver todo color de rosa; soñar con imposibles e imaginar todo lo que los niños desean con vehemencia, aunque sean humildes niños campesinos.
La comunidad donde vive Petra es como todas las de este municipio, tiene visos de adelanto porque cuenta con alumbrado eléctrico y una carretera medianamente engravada aunque no hay línea de transporte que dé el servicio.
Pero el atraso se manifiesta en el pensamiento de sus habitantes, que creen que todo debe darles el gobierno, mismo que fomenta esta idea para sostener el sistema en que vivimos.
Los pobladores son como todos los que habitan en el medio rural: trabajadores unos, indolentes otros, algunos preocupados por la educación de sus hijos, otros apáticos e indiferentes; se diría que soportan la existencia porque no tienen alternativa.
Se acerca la Navidad y Petra que nunca ha conocido un juguete nuevo, espera con ansia algún regalo que por milagro alguien le obsequie. Sin embargo, la Navidad llegó y no sucedió nada; Petra no se desanimó, esperó con ilusión el Año Nuevo, pero tampoco esta vez tuvo la satisfacción de ver sus anhelos realizados.
La desilusión se reflejó en su carita de niña pobre. Pero a nadie le habló de sus frustraciones  y desdichas.
A nadie comunica sus esperanzas, no pide, no expresa su enorme ansiedad. Solo inclina tristemente su rostro resignada.
Por si eso fuera poco en la triste existencia de Petra, ella padece en el ojito izquierdo una perrilla crónica, pero soporta así el dolor físico y el de su alma de niña, con el estoicismo del paria que sabe que sólo un milagro o su terquedad, pondrían fin a su situación.
Petra a diferencia de sus compañeros de escuela, no falta a clases; aunque no es una niña brillante es constante y manifiesta un enorme deseo de aprender.
¡Todo lo emprende con verdadero entusiasmo!
Se enteró que se acercaba el Día de Reyes pero ya no se ilusionó ni esperó recibir algún obsequio, sin embargo, se imaginó lo que haría si los Reyes le trajeran una muñeca.
Fue tan ferviente su deseo, que la noche de la víspera del Día de Reyes soñó que éstos habían dejado precisamente en su cabecera –porque Petra duerme en una misma cama con tres hermanas y su madre- una lindísima muñeca de hermoso cabello negro, bonitos ojos azules y mejillas rosadas; el vestido de la muñeca de su sueño le pareció una maravilla.
Gozó tanto en el sueño su ilusión de niña que no quería despertar; pero tuvo que hacerlo y la realidad le pareció injusta y sombría. Toda la mañana estuvo malhumorada y amargada, sin saber ella porque.
Allá en el fondo de su corazoncito una llamita de esperanza ardía muy débilmente, pues todavía se le hacía imposible creer que su hermoso sueño hubiera sido sólo eso, un sueño.
Llegó la hora de ir a la escuela –porque la escuela de Petra es vespertina- se puso contenta al pensar que pronto estaría jugando con sus compañeros; encontrarse con su maestra que es de trato amable y la hace sentir como una niña extraordinaria.
Llegó a la escuela con la esperanza de una sorpresa, y grande fue su asombro cuando la maestra les anunció que comerían pastel y tomarían chocolate para festejar el Día de Reyes.
Al término del festejo y como parte importante del convivio, se sortearían entre los presentes unos regalos que los maestros habían conseguido la noche anterior en los comercios de la cabecera municipal.
Entre los regalos, Petra ve a la muñeca de sus sueños y siente un escalofrío que recorre su cuerpo; la maestra reparte entre sus alumnos los números para el sorteo. Unos tienen premio y otros no.
Le da el suyo a Petra quien cierra los ojitos y eleva una plegaria.
Al desdoblar el papelito que se le había entregado para participar en el sorteo, Petra ve su número y por poco se desmaya al comprobar que estaba premiado.
Petra había sido premiada con la muñeca que los Reyes le trajeron en el sueño. Con lágrimas de felicidad recibe su muñeca y abrazando a su maestra le expresa… ¡Usted ha sido mi Rey Mago!