lunes, 15 de mayo de 2017

Carta al lector - Mayo de 2012

Por Abel Hernández García


El mexicano es muy propenso a buscar culpables para no aceptar la responsabilidad de sus errores; debido a esto, el maestro ha sido muchas veces atacado sin justificación. El aula escolar es un lugar donde se recibe instrucción, y esta debe ser complementada en el hogar; a diferencia de la educación, la cual debe ser recibida en el hogar y complementada en la escuela. Escuela-hogar, grandes pilares de formación, condición sine qua non para crear un buen ciudadano.
Pero no solo se ha desvirtuado la imagen del profesor, sino también de la escuela, pues ahora, algunas personas creen que la escuela es para que los niños se entretengan y que los padres tengan tiempo de hacer sus actividades.
Como lo comenté hace algunos meses, la escuela es el lugar en donde se debe recibir la instrucción necesaria según la edad y el nivel del estudiante, siempre bajo la guía de un profesor, cuya función es muy clara: facilitar el aprendizaje del alumno.
Debemos considerar al profesor como un guía que nos muestra de manera sistemática, las bases de las diversas áreas del conocimiento que necesitaremos para estudios superiores; es decir, el alumno adquiere del profesor, el apoyo necesario para comprender los conceptos elementales de distintas asignaturas. Creo firmemente, que es responsabilidad única del alumno ampliar esos conocimientos básicos, y según la edad, contar con el apoyo de los padres para lograrlo.
José Joaquín Fernández de Lizardi expresa que: “…el enseñar y dirigir la juventud es un cargo de muy alta dignidad, y por eso los reyes y los gobiernos han colmado de honores y privilegios a los sabios profesores…”. Es necesario restituir la imagen del profesor y darle el valor que merece, pues su misión es muy importante para nuestra sociedad.
¡Feliz día del Maestro!

Nos vemos el siguiente mes.

jueves, 4 de mayo de 2017

Subteniente Eliseo Martínez Sequera

Eliseo Martínez SequeraSubteniente de caballería


Biografía
Por: Profa. Dora Martínez Danini

Eliseo Martínez Sequera, nació en Papantla, Ver., el 4 de mayo de 1886. Realizó estudios hasta el sexto año de educación primaria y continuó con estudios de música y platería, como sus primos: Eleno, José y Lino Lemus. Fue un buen trompetista y a ese instrumento se entregó con verdadero interés.
            El día 19 de noviembre de 1910, una persona anónima entrega un desplegado: “El Plan de San Luis”, a mi padre, quien iba acompañado por su entrañable amigo Juan Lafarja, joven que como él, vivía intranquilo por el encarcelamiento de Francisco I. Madero.
Eliseo tiene 24 años de edad y Juan Lafarja tiene 20, es menor de edad. Los dos jóvenes, el 20 de noviembre de 1910, organizan una entrada y una salida; llegan al parque de Papantla, suben al kiosco de esta ciudad y en él, Juan llama a la gente y ante las personas que se reúnen Eliseo lee: “El Plan de San Luis”, en el que Madero expresa su idea de: “Sufragio Efectivo, No Reelección”.
Se incita al pueblo de México a tomar las armas y desconocer a Porfirio Díaz como Presidente de la nación.
De Palacio Municipal, ordenan un piquete de policías y soldados, para que los aprehendan, pero ellos, terminando de leer, arengan al pueblo y bajan de kiosco huyendo, cuando otro amigo les tiende las riendas de dos caballos que montan y bajan a galope por la calle Enríquez hasta llegar a "Los Mangos", ahí toman camino a Gutiérrez Zamora, donde ya hay amigos que los esperan y les dan ropa de mujer para disfrazarse; los pasan a la playa sur de Tecolutla y bordeando el mar, en tres días logran llegar a Veracruz y se ponen a las órdenes del General Cándido Aguilar. 
¡Así se inicia la Revolución Mexicana! 
Fue ésta, antes que cualquier otra revolución del continente.
Eliseo y Juan se separaron, pero Eliseo se licenció en el ejército, hasta el triunfo de Madero.
Ya en Papantla, se casa con la señorita Lucía Clemente Danini, y procrean sus tres primeros hijos: Efraín, Urso y Lilia. Cuando asesinan a Madero, él se incorpora al ejército no reeleccionista de don Venustiano Carranza; dejando a su familia bajo la custodia de su cuñado Blas Martínez Danini. Ya establecido en el Valle de Oaxaca, manda llamar a su esposa e hijos, y Blas Martínez es el encargado de llevarlos a dicho lugar. Y desde ese momento recorre en tren o a caballo varios estados con mi madre y sus tres hijos; los trae con él en las montañas, en las trincheras. Sí, somos hijos de un soldado de la revolución y la señorita aristócrata de Papantla fue soldadera y no lo negamos, fue su momento y lo vivieron.
Con los meses y años, triunfa Carranza.
Mi madre vuelve a casa y él sigue activo en el ejército ocupando diferentes plazas de la región; hasta que en el año de 1923 pide su baja y pasa a la primera reserva, negándose a recibir la pensión correspondiente, según los documentos que conservo de las oficinas de Hacienda Federal.
Para terminar debo decirles que como anti-reeleccionista, en la plaza de Papantla, la cual quisieron recuperar los porfiristas, a él le tocó organizar las trincheras del Cerro Pelón; desde ahí, él y su contingente hicieron que los soldados que habían desembarcado en Tecolutla y llegado hasta las entradas de Papantla, subieran al Cerro del Jazmín. Los ciudadanos vivieron encerrados por las balaceras y metrallas que se incrustaba en las paredes y techos de las casas.
Estos hechos, se vivieron, en todos los barrios de la ciudad, y durante estas acciones más de un civil perdió la vida.
            Ciudadanos, cuidemos nuestra nación, desde las rancherías hasta las ciudades; pensemos que una revuelta trae luto, huérfanos, viudas y la pérdida de sangre joven, pues somos los viejos y ancianos los únicos incapacitados para defender a la patria.

Eliseo Martínez Sequera cumplió con su deber.

domingo, 30 de octubre de 2016

¿Cuál es el origen de la palabra… I

Compilación

Gandaya?

En ciertos medios se usa mucho la palabra gandaya en el sentido de “persona sinvergüenza, tramposa, aprovechada” e incluso “delincuente”, y hasta se ha formado el verbo agandayar, con el significado de “aprovecharse abusivamente de algo”, “usurpar” o, simplemente, “robar”. Curiosamente, aunque parezca muy de hoy, gandaya es un viejo término: se usa en español desde el siglo XVII, en el sentido de “vida holgazana” o, aplicado a persona, de “pícaro” o “tunante”; procede del catalán gandalla, vocablo usado en esa lengua desde el siglo XVI, con el significado original de “redecilla para el cabello”, y después, de “bandolero”, “gente del hampa” porque los maleantes y vagabundos de los siglos XVI y XVII llevaban el cabello recogido con estas redecillas, precisamente como ahora lo hacen los miembros de algunos grupos marginados.

Chocolate?

La palabra chocolate nombra una bebida y también una golosina. Su origen es evidentemente americano y seguramente mexicano, pero su etimología no está del todo clara. Dejando a un lado los galimatías[1] de algunos lexicógrafos despistados, hay dos opiniones serias al respecto: una que supone un origen maya, y otra, según la cual procede del náhuatl chocóatl, compuesto de chócoc: agrio, ácido, amargo, y átl: agua o bebida (literalmente “agua o bebida agria, ácida o amarga”), que dio chocolate y también cocoa. Además, hay la versión según la cual la palabra proviene del náhuatl chocócatl o chocoxtícatl, compuesto de chocóxtic: café amarillento, y átl: agua.

Flamenco?

La palabra flamenco tiene en español tres significados distintos, y cada uno de ellos difiere de los demás precisamente porque tiene un origen completamente diferente. Así, flamenco puede significar “natural de Flandes”, si procede del neerlandés flaming; o “cierta ave palmípeda (Phoenicopterus roseus), de coloración intensamente roja en la cabeza, espalda y cola, parte superior de las alas, pies y parte superior del pico”, si procede del provenzal flamenc: rojo como una llama (literalmente, “llameante”), del latín flamma: llama; o, por último, “lo relativo a lo andaluz que tiende a hacerse agitanado (como el cante o el baile)”, cuando procede del árabe egipcio fellah mencu, literalmente “campesino huido”, que se refiere a los moriscos que se refugiaron en las montañas de Andalucía.

Cuento?

La palabra cuento es, para muchos filólogos, lingüistas, críticos y tratadistas, simplemente, “la relación o enumeración de sucesos”, porque, según ellos, la palabra procede del verbo contar y este del latín computare: calcular, sumar, acumular, enumerar. Pero, en realidad, la palabra cuento procede del latín commentum, que significa: invención ingeniosa, ficción, imaginación, y también, falsedad, mentira; como cuando se dice: “no me vengas con cuentos” o “esos son cuentos”. Commentum es un sustantivo neutro que procede del adjetivo commentus: inventado, fingido, imaginado; participio pasivo o de pasado del verbo comminisci: inventar, fingir, imaginar. El cuento es, pues, una ficción, una invención de la mente de su autor, una anécdota imaginada. La simple relación o enumeración de sucesos será un “relato”, una “crónica”, un “testimonio” o hasta un “acta”, pero no un verdadero cuento.


Iberia?

Al hablar de Iberia se entiende comúnmente “el territorio de la península más occidental del Mediterráneo”, precisamente la Península Ibérica, donde actualmente se asientan España y Portugal. Pero Iberia es también —y parece ser que mucho antes— el nombre de un país situado en la región caucásica, al cual corresponde la moderna Georgia y de donde, según algunos, proceden los vascos, que por eso, se han confundido en ocasiones con los iberos, los cuales, para ciertos tratadistas, proceden más bien de los bereberes (habitantes de Berbería), que forman parte de la raza más antigua y numerosa de las que habitan en el norte de África.

Reborujar?

El verbo reborujar (revolver, confundir), en todas sus formas y derivaciones, es muy usual, popular y hasta vulgar en ciertas regiones de habla española (en algunas de ellas se vuelve “rebrujar”); en otras, en cambio, es completamente desconocido. Es curioso notar que, aunque parezca extraño, reborujar tiene la misma raíz que el vocablo culto involucrar, pues uno y otro proceden del latín volveré: volver, rodar, dar vueltas, voltear, y así in-volucrar es en-volver y reborujar es re-volver.

Adolescente?

Hay quien piensa que adolescente es aquel que está enfermo, que padece de algo, que pasa por un momento difícil, o, pero aún, a quien le falta algo. Y en realidad, adolescente significa, simplemente, “el que está creciendo” (literalmente, “creciente”). En efecto, la palabra adolescente procede del latín adolescens, que es el participio activo o de presente del verbo adolescere, que significa “crecer”, “ir en aumento”. Y precisamente, el participio pasivo o de pasado de este mismo verbo es adultus, de donde procede nuestro adulto, que significa “crecido”, “el que ya terminó de crecer”. Por otra parte, pero sin relación con lo anterior, existe en español el verbo adolecer, procedente del latín adolescere, intensificativo de doleré (doler), que significa “apesadumbrarse”, “afligirse”, y este sí tiene sentido de “caer enfermo” o “padecer”.

Codo?

El codo es la parte posterior y prominente de la articulación del brazo con el antebrazo,y el término procede del latín cubitus. Pero en algunos lugares, codo, aparte del significado mencionado, tiene también en de “avaro”, “mezquino”, “ambicioso”; ¿a qué se deberá esto? Pues, sencillamente, a que en este caso la palabra se deriva de cupidus: codicioso, ávido, ansioso, que ambiciona con ardor.

Latente?

La palabra latente procede del latín latens, que significa “oculto”, “escondido”, “misterioso”; del verbo latere: estar oculto; como cuando se dice “peligro latente”, “enfermedad latente”. Latiente, en cambio, quiere decir “que late”; del verbo latir, que significa “dar latidos”, y también “ladrar”, que procede del latín glattire: ladrar como los perros pequeños; así, se dice “su corazón aún estaba latiente”, o “una jauría de perros latientes”.




[1] Lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas.

sábado, 29 de octubre de 2016

Gobernantes de México - TENOCH (Tuna de piedra)

Biografía

Nació en Cuauhmixtitlan en 1299[1]. Fue sacerdote, caudillo y jefe militar de los mexicas desde 1325 hasta 1363, año en que murió.

Su juventud paso en calma, hasta los 19 años en que participa en la guerra contra Azcapotzalco. Al ser derrotados se incrementa el tributo a pagar; además tiene que colaborar activamente en las guerras tepanecas a partir de 1318 para consolidarlos como un Hueyi Tlahtocayotl.
Condujo a los mexicas durante la última etapa de su peregrinación en busca de un lugar donde asentarse. Bajo su mandato, los mexicas transitaron de un lugar a otro en el valle de México, hostilizados continuamente por los habitantes de Culhuacán y Azcapotzalco, quienes obligaron a Tenoch y a los suyos a establecerse en lugares inhóspitos como Tizapán. Finalmente, en 1325, de acuerdo con algunas crónicas indígenas, mientras los mexicas erraban por las orillas del lago de Texcoco, en una de las pequeñas isletas, entre los juncales, vieron el prodigio que Huitzilopochtli, su dios principal les había anunciado como la señal para que ahí levantaran su ciudad: un águila sobre un nopal y devorando una serpiente. En ese sitio fundaron México-Tenochtitlan[2].
Cuando el reino de Colhuacan se encontraba debilitado política y militarmente, Acolnahuacatl de Azcapotzalco motiva y apoya a los mexicas para que los sometan; de esta manera política controlaría dos sedes de la triple alianza existente en ese momento y podría extenderse hacía el sur. Así en 1344 Colhuacan se vuelve el primer pueblo tributario de los mexicas y a partir de entonces perderá paulatinamente importancia hasta ser relegado por Itztapalapa.

Tenoch se desempeña valerosamente durante esta guerra y alcanza el máximo grado militar para un sacerdote, el de Huitznahuatl. Así pasa de ser un simple sacerdote a todo un visionario, a la muerte de Ilancueitl en 1347 es elegido como Teyacanqui, aunque prácticamente se vuelve el último Cuāuhtlahto, aunque en cuestión de régimen hay que recordar que ya habían tenido a un tlatoani y tuvieron un gobierno impuesto. Sustituye en Colhuacan a Achitomecatl II por Nauhyotl teuctli que era más fiel a los mexicas. Realiza la primera ceremonia del Fuego Nuevo en el cerro de la Estrella en 1351.
Reorganiza la ciudad y comienza la creación del recinto Mayor en el centro de la isla. Promueve aún más la toltequización. Durante su regencia la clase dominante se fortalece creándose privilegios para los nobles, sentando las bases para que se establezca un linaje real sólido. Sus normas y leyes trascenderán después de su muerte en 1363, en la memoria quedará presente su fortaleza por sacar adelante a la nación. Para 1376 al conquistar Chalco, Acamapichtli homenajea a su antecesor cambiándole el nombre a su capital de Cuauhmixtitlan a Tenochtitlan.
Tenoch gobernó la ciudad hasta su muerte, el mismo año en que comenzó a humear el volcán Popocatépetl; es decir, en 1363.

Tuna de piedra




[1] Chimalpain Cuauhtlehuanitzin, Domingo. Las ocho relaciones y el memorial de Colhuacan. CNCA. 1998. Pág. 67
[2] Códice Mendocino.

viernes, 28 de octubre de 2016

Voz sin sonido – A quien corresponda.


Artículo de opinión
Alma Rosa González Herrera

Estimado lector, una vez más se encuentran tu mirada y mi voz plasmada en estas cuartillas, te agradezco de antemano la atención que preste a ellas y te invito a reflexionar sobre lo aquí expuesto.
Ayer tuve la necesidad de salir al centro de la ciudad a realizar algunas compras; acompañada de mi hija y mi nieto. Después de lograr nuestro objetivo, encaminamos nuestros pasos hacia el mercado Hidalgo, al llegar a la fuente, grande fue mi sorpresa al encontrar sentada bajo una pequeña palmera a mi amiga la antropóloga Rocío Aguilera, inmediatamente salió de mis labios: —Hola, ¿cómo estás?, ¿qué haces?
—Aquí saboreando una rica comida, ¿gustas algo?, ¡todo está muy sabroso!
Le di las gracias por su amable ofrecimiento y le expliqué que tenía poco tiempo de haber comido, pero mi nieto quiso comer un tamalito de chícharo y me senté junto a Rocío a esperarlo; mientras mi hija permanecía de pie.
Conversamos de varios temas. De pronto, mi mirada es atraída por un señor que llega y se sienta en la banca que está junto a mi amiga la antropóloga. Pasan algunos minutos y se le acerca una señora de las que venden comida, con un plato desechable, cuyo contenido era un adobo que a simple vista me pareció delicioso, tal vez el aroma de los guisos que ahí se exhiben y ver a mi amiga saborear con fruición: un bistec empanizado y unas tortas de venas de chile verde con huevo, hicieron que el apetito empezara a manifestarse al mismo tiempo que me remontaba a los años de mi infancia cuando mi padre pedía cada vez que mi madre hacia chiles rellenos, sus tortas de venas de chile verde. Recuerdo que le pedí una torta porque el aroma que despedían era irresistible, sabía que eran hechas especialmente para él. Eso las hacía más atractivas, aunado a que las comía con tanto gusto aumentando mi antojo. Solo alcancé a comerme un pequeño pedazo. La terrible sensación quemante en la boca, me hizo escupirlo y correr a tomar agua, que por más que tomaba, lo enchilado no desaparecía, me vi obligada por un buen rato a tener la lengua de fuera espolvoreada de sal.
La voz de Rocío me volvió a la realidad. —Pide algo, todo está muy rico, tienen toda clase de tamales, púlacles y bollitos, chiles rellenos, diferentes guisos, enchiladas de todas, tacos de guisados, patitas capeadas, variedad de ensaladas. La invitación era tentadora, anteriormente ya había escuchado elogios sobre la comida de la fuente, pero en ese instante hubiera sido gula ya que aún no digería la comida.
En ese instante reparé en el señor que comía el adobo. Se retiraba, dejando sobre la banca el plato desechable con restos de comida. Todas las bancas estaban ocupadas por personas que comían deliciosos platillos que ahí se venden.
Pero también vi: que no levantan la basura que dejan los clientes, que los perros deambulan entre los que están comiendo y los que ofrecen los alimentos, el piso sucio, lleno de basura (desechables). Al único que vi levantar su basura es un joven que vende aguas frescas, para lo cual trae una bolsa negra colgada de su carrito.
Las personas que ofertan sus alimentos se desviven por atender a los clientes y las mujeres se cubren la cabeza con un tocado para evitar la caída de cabello sobre los alimentos.
Hay algo que me inquietó, y es el hecho de que las canastas y demás recipientes en que llevan los comestibles se encuentran en el piso; sobre el que caminan los transeúntes, pensé en las muchas personas enfermas que transitan y que escupen sin ningún miramiento a lo que ahí se vende. Pero ¿qué pasa con esa saliva? El Sol la seca y el aire se encarga de esparcirla y lógicamente que se deposita en las canastas que aunque tienen servilletas, eso no impide que los microbios y bacterias patógenas se infiltren, lo mismo sucede al destapar los recipientes, provocando la contaminación y enfermedades en quien los consume.
Es por eso que me dirijo a quien corresponda; no busco lucirme, llamar la atención, no busco poner en evidencia a ninguna autoridad, ni tampoco criticar, ni perjudicar a quienes venden alimentos, solo pretendo que tengan un espacio en mejores condiciones, un lugar digno en el que se sientan a gusto y los turistas se lleven buena impresión y quienes consumen los alimentos no corran riesgos.
¿Por qué hago esto? Porque el motor de mi vida es ser útil a la sociedad papanteca y que la ciudad que me ha visto crecer, reír, llorar y envejecer sea cada día más culta y hermosa, contribuyendo para ello con mi granito de arena. Por lo que sugiero que se les construya a las personas que venden alimento en la fuente un lugar digno, porque es denigrante la forma en que lo vienen haciendo actualmente (en el suelo), es antihigiénico y da mala imagen a nuestra ciudad.
Otra sugerencia es: quitar la fuente que es antiestética, no tiene nada de bonita. ¿Y para qué se van a tener allí tortugas o peces que no tendrían las condiciones adecuadas para su supervivencia? Esto ya lo vimos en el pasado, indefensos, sin poder decir: tengo hambre, el agua sucia me asfixia, el sol me quema. Puede suceder que alguien tome la fuente como bandera para llamar la atención, pero yo creo que no se deben agarrar a sombrerazos, llamar a esa gente y dialogar con ellos explicando ampliamente lo que se pretende hacer y porqué, ellos tienen derecho a saberlo. La construcción debe de ser funcional, sencilla y bonita, que no tape la luz y vista del mercado, sugiero se construya en los laterales de ese espacio y que se adorne con arbustos como la reseda, jazmines y limonaria, dan sombra y perfume.

Si usted o ustedes toman en consideración este escrito, propongo para llevar a cabo esta pequeña obra al arquitecto José Guerrero Buil, que es integrante del Comité Pueblos Mágicos. Algo importante es que si se deciden a hacer esta transformación se les explique ampliamente a los interesados para evitar malos entendidos. Deseándoles paz y armonía en todo lo que les rodea se despide de ustedes.   

Alma Rosa González Herrera.