jueves, 24 de febrero de 2011

Historia de la Bandera de México

 Por: Guillermo M. Motolinia

1. Estandarte del padre Hidalgo

¿Recuerdas la imagen del cura Miguel Hidalgo elevando un estandarte con la imagen de la Virgen María dando el Grito de Dolores? Según historiadores, esta popular representación es errónea, pues en la madrugada del 16 de septiembre de 1810 Hidalgo no elevó estandarte alguno sino hasta que él, junto con su improvisado ejército tomó la población de Atotonilco, donde el mismo padre de la patria obtuvo de su santuario un óleo con la imagen de la Virgen y arrancándolo de su marco, lo adaptó como estandarte entregándolo finalmente a sus hombres como símbolo e insignia del movimiento independentista.

Según la tradición, fue este estandarte el que fuerzas realistas encontraron en Aculco después de la batalla en que éstas vencieron al ejército del padre Hidalgo (aunque no está comprobado que sea el mismo). Luego de ser restaurada, la pieza fue exhibida en diferentes sedes, entre ellas la Villa y el antiguo Museo Nacional de la calle de Moneda, hasta llegar al Museo Nacional de Historia con sede en el Castillo de Chapultepec de la Ciudad de México, donde hasta la fecha se exhibe junto con otra bandera con una imagen similar de la guadalupana.

El estandarte de la Virgen de Guadalupe es considerado el primer gran símbolo de unión del pueblo mexicano, ante un movimiento de tal magnitud como el que significó la Guerra de Independencia.


estandarte Miguel Hidalgo Virgen Guadalupe

2. Bandera de Morelos

Meses después del inicio del movimiento de Independencia, los insurgentes adoptaron banderas albiazules con la imagen de la Virgen en el centro, misma que fue sustituida con los años por un águila coronada posada sobre un nopal que recordaba el origen y fundación de la antigua capital de los aztecas, lo que convirtió a esta bandera en la primera con este elemento.

José María Morelos y Pavón identificó plenamente a su ejército con esta bandera, la cual sus hombres erigían como insignia al deambular por toda la parte sur del país luchando a favor del movimiento de Independencia.
Bandera Morelos

3. Bandera del Ejército Trigarante

La primera bandera que llevó los colores verde, blanco y rojo fue aquella que se formó tras la formulación del Plan de Iguala en marzo de 1821. Este emblema fue presentado públicamente en septiembre ese mismo año cuando Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, al frente del Ejército Trigarante, hicieron su entrada triunfal a la capital marcando con ello el fin de la Guerra de Independencia. Esta bandera difiere de la actual en que sus franjas no estaban colocadas paralelamente al asta, sino en forma diagonal, y que no guardaban el mismo orden que en la actualidad significando el color blanco, la Religión, el color verde, la Independencia y el rojo, la Unión. Además, estaba ornamentada con una corona al centro que simbolizaba la transición hacia el primer imperio mexicano en el cual el mismo Iturbide se proclamaría como emperador.
Bandera trigarante

4. Bandera del Primer Imperio

Posteriormente, el 2 de noviembre de 1821, Agustín de Iturbide dispuso que los colores de la bandera quedaran definitivamente adoptados, pero colocados en posición vertical, y en el mismo orden de la bandera italiana, ya que muchas de las ideas independentistas provenían de los jesuitas, orden religiosa de dicho país. A este diseño se le agregó un águila parada con el pie izquierdo sobre un nopal nacido en el islote de una laguna, que además, estaba coronada como símbolo del imperio ya establecido oficialmente. A ésta se le considera la primera bandera nacional con el orden de los colores y el poderoso símbolo del águila sobre le nopal luciendo en su plano central.
Vendrían algunos cambios pero el símbolo patrio más famoso de México en el mundo quedaba ya en todas las astas de las oficinas y departamentos mexicanos.
Bander Iturbide primer imperio

5. Bandera del Batallón de San Blas

Famosa por pertenecer al batallón que defendió heroicamente el Castillo de Chapultepec, el 13 de septiembre de 1847, esta bandera resulta curiosa por mostrar, primero, el color verde de su composición a la extrema derecha en lugar de su tradicional ubicación a la izquierda, justo al lado del asta de donde siempre debe pender. En segundo lugar, se advierte el águila real (ya presente desde las banderas de Iturbide, en 1823), pero viendo de frente, con las alas extendidas y devorando ferozmente una serpiente. Finalmente, debajo de la rapaz ave se nos presenta la leyenda “Batallón Activo de San Blas”, indicando con ello, la pertenencia de este lábaro a este grupo militar que con “más pena que gloria” la defendió hasta el último momento en lo alto del “Cerro del Chapulín”.
Tras un acuerdo entre los gobiernos de México y Estados Unidos, el 13 de septiembre, pero de 1950, un importante grupo de banderas, estandartes y gallardetes que habían sido tomados por las fuerzas norteamericanas durante la guerra de intervención fue devuelto a nuestro país. Tras ser restaurados, estos testimonios de la defensa de nuestros soldados por nuestro territorio forman parte de las colecciones que hoy se exhiben en el Museo Nacional de Historia con sede en el estupendo Castillo de Chapultepec.

6. Bandera del Imperio de Maximiliano

Una vez que el ejército francés se hizo de la ciudad capital (el año de 1863) llegó a México un personaje cuya historia fue verdaderamente trágica: Maximiliano de Habsburgo.
Acompañado de su esposa, Carlota, este caballero, descendiente de buenas cunas europeas -francesa por un lado y austriaca por el otro-, intentó gobernar en un país sumamente dividido, y en el que sólo era apoyado por el grupo político conservador que recién había logrado la expulsión del presidente Juárez y todo su gabinete.
Instaurando un débil imperio, de infame duración, de su paso por el país sólo se recuerdan algunas buenas intenciones del improvisado emperador: la reorganización de un Museo Nacional, la traza de la avenida más bonita de la Ciudad de México (el Paseo de la Reforma, esto para conectar al Castillo de Chapultepec con el centro de la capital), y la presentación de una bandera de poca o nula trascendencia para la historia de México. Este lábaro, que mantuvo los colores básicos en el orden tradicional, tuvo como elemento diferenciador la inclusión del símbolo del águila devorando a una serpiente, pero dentro de un estilizado marco que más bien evocaba los escudos de armas de las familias y cortes europeas, coronado este con el símbolo inequívoco del recién instaurado segundo Imperio (una corona grande y refulgente). Tras la muerte del emperador Maximiliano, fusilado al pie del Cerro de las Campanas, en Querétaro, a pesar de las numerosas súplicas de su mujer al presidente Juárez para lograr que se perdonara a su marido, su bandera también pasó poco a poco, a los archivos de la memoria olvidada dando paso, inmediatamente después, a nuevas versiones de la bandera nacional que estarían por venir…

7. Bandera de la época de don Porfirio Díaz

Tras la muerte del presidente Juárez, un personaje ya conocido, militar de grandes glorias durante la época de la intervención francesa, aparece nuevamente en escena. Su nombre: Porfirio Díaz.
Luego de una serie de levantamientos, el general Díaz logró hacerse del poder; eliminó primero a sus adversarios y luego se mantuvo en la silla presidencial durante casi 30 años. Durante esas tres décadas que duró su gobierno (más bien su dictadura), entre los muchos cambios que el famoso don Porfirio pudo aplicar (en todos los ámbitos de la vida nacional), estuvo la presentación de un nuevo lábaro patrio.
A grandes rasgos esta enseña era muy similar a la que actualmente conocemos, pero con el águila viendo de frente, devorando a la serpiente, y luciendo parada sobre un abundante nopal. Como rasgo distintivo, esta bandera presentaba su escena central semi rodeada con una corona de laureles (muy al estilo de las culturas clásicas) como señal de triunfo y victoria.
Con el inicio de la Revolución organizada por Francisco I. Madero, y su posterior derrocamiento, el presidente Díaz tuvo que conformarse con ver desde el exilio (en Francia) cómo su bandera era sustituida por otra similar pero con el rostro del nuevo símbolo de la democracia. Pocos años después (aunque esto ya no lo pudo saber el general Díaz, pues la muerte se le atravesó en el camino), un congreso apostaría por generar un nuevo lábaro patrio que, con el tiempo, cautivaría el corazón de propios y extraños...

8. Bandera actual

En 1916, el presidente Venustiano Carranza expidió un decreto (fechado el 20 de septiembre) en el que se ordenaba que el escudo (ya oficializado como nacional) volviera a aparecer en las banderas. Sin embargo, en este modelo, el águila se encontraría viendo de perfil (como ya había sucedido antes con algunas enseñas de mediados del siglo XIX), con sus alas en actitud de ataque y devorando la ya famosa serpiente de cascabel…, como símbolo del lugar exacto donde los aztecas fundarían su ciudad México-Tenochtitlan. A este emblema sólo se le agregaría una leyenda que lo enmarcaría: Estados Unidos Mexicanos.
La bandera de México se mantuvo así hasta la emisión de un decreto del presidente Gustavo Díaz Ordaz, fechado el 17 de junio de 1968, en el que se hacía pública la “Ley sobre las características y el uso del Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales”. Desde entonces, nuestro lábaro luce orgulloso sus colores y su poderoso escudo -plásticamente mejor diseñado y dibujado- provocando en muchos, mexicanos o no, el sentimiento de tener ante sus ojos, ondeando al mínimo contacto con el aire… ¡la bandera más bella del orbe!